Honduras analizará el efecto de los primeros vuelos de siembra de nubes realizados sobre zonas del Corredor Seco, donde se registraron lluvias después de las operaciones.
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) informó que 3 vuelos forman parte de un proyecto diseñado para estimular precipitaciones.
Técnicos medirán el efecto en las lluvias
Wilmer Caballero, ingeniero de la SAG, explicó que las lluvias registradas tras los primeros vuelos requieren un análisis técnico.
Los equipos del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) y de la Secretaría de Gestión de Riesgos evaluarán los resultados.
El objetivo será determinar cuánto influyó la estimulación de lluvias en las precipitaciones registradas.
2.3 millones de hectáreas forman parte del área de intervención del proyecto de siembra de nubes en Honduras.
La iniciativa prioriza zonas afectadas por el déficit de lluvias y de importancia para la producción agrícola y ganadera, con apoyo del Gobierno y la empresa privada. pic.twitter.com/nrCEKTsffI
— Presidencia de Honduras (@hnpresidencia) September 28, 2026
Además, el análisis permitirá establecer si esta técnica puede utilizarse como alternativa durante períodos con déficit de lluvia.
La siembra de nubes utiliza yoduro de plata para favorecer la formación de gotas dentro de determinadas nubes.
Sin embargo, la técnica necesita condiciones atmosféricas específicas. Por ello, los vuelos no pueden realizarse cuando no existe formación de nubes adecuada.
El proyecto contempla 20 vuelos
Caballero explicó que el proyecto contempla 20 vuelos durante un período máximo de 3 meses.
El primer vuelo ocurrió el sábado 26 de septiembre en el sur de Francisco Morazán y el norte de Choluteca.
El segundo se realizó el domingo 27 en zonas del norte de Francisco Morazán, Comayagua, Yoro, Talanga y Morocelí.
El tercer vuelo tuvo lugar este lunes entre por la tarde, en Valle y La Paz.
El proyecto recibe inversión del Gobierno y aportes privados (unos $600,000), principalmente de empresas azucareras y productoras de vegetales.
Los aportes privados representan entre 3% y 20% de la inversión total, según la SAG.
Dos proveedores participan en la operación. Uno aporta el servicio técnico y el químico, mientras otro suministra el avión.
La evaluación técnica determinará ahora si las lluvias observadas guardan relación con el proyecto de estimulación de precipitaciones.
