El fuerte encarecimiento de los combustibles desató una nueva jornada de tensión el viernes en Honduras, donde transportistas suspendieron servicios y protagonizaron protestas en distintos puntos del país para exigir medidas que reduzcan sus costos de operación.
El diésel, indispensable para buena parte del transporte público y de carga, pasó de 84,36 lempiras (US$3,15) a 153,53 lempiras (US$5,72) por galón en Tegucigalpa durante 2026. El incremento acumulado es de 69,17 lempiras (US$2,58), equivalente a 81,99%, según estadísticas de la Secretaría de Energía citadas por medios hondureños.
En Villanueva, departamento de Cortés, unidades urbanas e interurbanas dejaron de circular, mientras también resultaron afectados los recorridos hacia Santa Cruz de Yojoa, San Antonio de Cortés, Potrerillos y Pimienta, además del acceso a San Pedro Sula por Chamelecón.
La protesta se extendió hacia el occidente. En Gracias, Lempira, también fue suspendido el transporte público, mientras que en Comayagua hubo movilizaciones a baja velocidad sobre la carretera CA-5. También se reportaron interrupciones en Santa Bárbara y dificultades para circular hacia Santa Rosa de Copán.
La presión sobre el sector ocurre pese a que el Gobierno mantiene un mecanismo para absorber 70% de las alzas semanales de la gasolina regular y el diésel. Aun con esa medida, los transportistas sostienen que el precio actual de los carburantes hace cada vez más difícil mantener las unidades en operación.
Infiltrados en las protestas
En medio de las manifestaciones, la Policía Nacional informó sobre la detención de más de 40 personas y aseguró que investiga una eventual participación de estructuras criminales y de personas con intereses políticos en algunos de los bloqueos registrados en San Pedro Sula, Cofradía y Comayagua. Las autoridades no han presentado hasta ahora pruebas públicas que permitan atribuir esas acciones a organizaciones específicas.
El director policial, Rigoberto Oseguera Mass, reconoció al mismo tiempo que existe un reclamo de los transportistas por el costo de los combustibles, aunque sostuvo que las protestas no deben impedir la libre circulación. Las investigaciones también analizan posibles delitos bajo las reformas contra la extorsión y el crimen organizado aprobadas en 2026.
El conflicto refleja el impacto que la escalada energética está teniendo sobre la economía hondureña. Además del diésel, la gasolina superior acumula un incremento de 54,63% durante el año y la regular ha subido 45,12 lempiras (US$1,68) por galón, mientras transportistas y autoridades continúan negociando alternativas para contener nuevos paros y bloqueos.
