Hasta el 50 % de los salvadoreños podría estar infectado con Helicobacter pylori, una bacteria asociada a la mayoría de los casos de gastritis y úlceras pépticas y considerada la principal causa infecciosa de cerca del 75 % de los diagnósticos de cáncer gástrico. Los datos, respaldados por investigaciones de la Universidad de El Salvador (UES), reflejan la magnitud de un problema de salud pública que también afecta a otros países de Centroamérica.
El panorama se agrava por el aumento del sobrepeso y la obesidad en El Salvador. Según el Atlas Mundial de la Obesidad, siete de cada diez adultos salvadoreños presentan sobrepeso y uno de cada tres vive con obesidad, una combinación que favorece el reflujo gastroesofágico al incrementar la presión sobre el abdomen. A nivel regional, este trastorno afecta a cerca del 19,6 % de la población centroamericana.
Los especialistas advierten que síntomas como acidez frecuente, dolor estomacal o molestias en el pecho no deben normalizarse ni tratarse únicamente con medicamentos de venta libre.
También alertan que el estrés, el sedentarismo y una dieta rica en frituras, alcohol, cafeína y bebidas carbonatadas aceleran el deterioro del aparato digestivo y pueden derivar en complicaciones como esofagitis erosiva, estrechamiento del esófago o Esófago de Barrett, una condición que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer.
El gastroenterólogo Sebastián Díaz Duva recordó que la gastritis no puede confirmarse únicamente mediante síntomas o análisis de sangre, ya que estos solo evidencian una exposición previa a la bacteria.
Explicó que el diagnóstico definitivo requiere una endoscopia y recomendó consultar al especialista cuando las molestias digestivas se repitan dos o tres veces por semana o aparezcan señales de alarma como pérdida de peso inexplicable, anemia o vómitos con sangre.
Frente al incremento de cepas resistentes de Helicobacter pylori, la farmacéutica Adium anunció la disponibilidad en El Salvador de Vonoprazán, un tratamiento de nueva generación que, según la compañía, ofrece un control más rápido y prolongado de la acidez gástrica que los inhibidores tradicionales de la bomba de protones, favoreciendo además la acción de los antibióticos para erradicar la bacteria. El medicamento ya se comercializa en el país y su uso requiere prescripción médica.
