Guatemala refuerza su frontera tras masacres y ataques en Honduras

Las fuerzas de seguridad guatemaltecas coordinan operativos con Honduras para evitar el ingreso de pandilleros vinculados a asesinatos que dejaron más de 20 muertos.

Policías guatemaltecos y hondureños coordinan operaciones en la zona fronteriza.

La Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala reforzó la seguridad en la frontera con Honduras luego de los ataques armados y masacres registrados en territorio hondureño, hechos que dejaron más de una veintena de fallecidos, entre ellos agentes policiales.

Las autoridades guatemaltecas informaron que mantienen coordinación directa e intercambio de información con las fuerzas de seguridad de Honduras para impedir que los responsables de los crímenes crucen hacia Guatemala tras los enfrentamientos ocurridos en los departamentos hondureños de Colón y Cortés.

La vigilancia fue intensificada en las zonas fronterizas de Izabal, Zacapa y Chiquimula, departamentos guatemaltecos que limitan con Honduras y que ahora se mantienen bajo monitoreo terrestre y aéreo.

En los recientes ataques atribuidos a pandillas murieron al menos 10 personas, incluido un agente policial cuyo cuerpo ya fue recuperado. Además, una policía resultó herida y otros seis agentes permanecían desaparecidos tras un operativo que derivó en un enfrentamiento armado en la aldea Corinto, municipio de Omoa, Cortés.

La Policía Nacional de Honduras señaló que alrededor de 700 agentes participan en las operaciones de búsqueda y captura de los sospechosos, en conjunto con las Fuerzas Armadas hondureñas. Hasta el momento, las autoridades reportan la captura de cuatro presuntos pandilleros vinculados a los ataques.

Por su parte, el gobierno hondureño desplegó unos 500 policías y 200 militares tras las masacres registradas este jueves en Colón y Cortés, ambas zonas ubicadas en la región Caribe del país centroamericano.

Uno de los hechos más violentos ocurrió en la comunidad de Rigores, en el municipio de Trujillo, donde entre ocho y 14 personas fueron asesinadas dentro de una plantación de palma africana ubicada en la finca Paso Aguán.

Los reportes preliminares indican que hombres armados atacaron a las víctimas cuando se encontraban reunidas antes de iniciar su jornada laboral. Entre los fallecidos habría trabajadores agrícolas, miembros de una misma familia y al menos una menor de edad.

Testigos relataron escenas de terror en el lugar y aseguraron que algunos familiares retiraron cuerpos antes de la llegada de los equipos forenses, mientras las autoridades continúan verificando el número oficial de víctimas y desarrollando operativos en busca de los responsables.

 

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