Guatemala comprará 300 buses eléctricos con apoyo de Taiwán para modernizar el transporte urbano

El país centroamericano avanzará en la modernización de su sistema de transporte con la adquisición de estas unidades, gracias a una alianza con Taiwán. El proyecto busca mejorar la movilidad urbana, reducir costos operativos y abrir oportunidades de inversión industrial en el país.

Jonathan Menkos, ministro de Finanzas y Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala.

La compra de 300 buses eléctricos marcará uno de los primeros pasos del plan de movilidad urbana que impulsa el Gobierno de Guatemala para transformar el transporte del área metropolitana. La iniciativa forma parte de una alianza estratégica con el Gobierno de Taiwán y comenzará a ejecutarse en 2027.

El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció el proyecto durante el evento Guatemala Se Transforma, organizado por la Cámara de Comercio de Guatemala. El mandatario explicó que las nuevas unidades integrarán un sistema más amplio diseñado para conectar distintos medios de transporte en la capital y municipios cercanos.

“Vamos a adquirir el año entrante alrededor de 300 buses eléctricos”, afirmó Arévalo durante la presentación de los proyectos prioritarios de movilidad.

La propuesta busca reorganizar el transporte colectivo y mejorar la conexión entre zonas urbanas y áreas periféricas mediante un modelo integrado.

El plan incluye conexiones entre diferentes sistemas de transporte

El Gobierno explicó que los nuevos buses no operarán de forma independiente. Las unidades funcionarán como parte de una red de transporte articulada con otros proyectos que se desarrollan en el área metropolitana.

El modelo contempla una Estación Central de Integración que servirá como punto de conexión para diferentes rutas y servicios. Además, el proyecto incluye otra estación en el sector de Pamplona para enlazar con el Aerómetro, una iniciativa impulsada por la Municipalidad de Guatemala.

Durante la presentación, Arévalo comparó el sistema con el cuerpo humano. Señaló que las rutas principales necesitan conexiones secundarias que alimenten el flujo de pasajeros hacia los corredores de transporte masivo.

El mandatario indicó que los buses alimentadores permitirán trasladar usuarios desde distintos sectores hacia las rutas centrales de mayor capacidad.

Gobierno prepara financiamiento para renovar unidades actuales

Por otra parte, el ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, explicó que el Ejecutivo trabaja en un mecanismo financiero para facilitar la modernización de la flota.

La propuesta incluye la creación de un Fondo de Garantía destinado a respaldar créditos para los operadores actuales del sistema. El objetivo consiste en reducir el riesgo para las entidades bancarias y mejorar las condiciones de financiamiento.

Según Menkos, el Gobierno busca convertir un fondo cercano a $65.6 millones en una capacidad de financiamiento de entre $524.76

El funcionario aclaró que el mecanismo no funcionará como un subsidio directo. En cambio, permitirá facilitar el acceso a préstamos y reducir el impacto sobre las finanzas públicas.

Proyecto abre la puerta a inversión industrial y transferencia tecnológica

Además del componente de transporte, el Gobierno presentó una estrategia para atraer inversión industrial relacionada con la fabricación de buses.

Menkos señaló que Guatemala podría convertirse en un centro regional de producción para abastecer tanto el mercado nacional como otros países de Centroamérica.

La propuesta contempla negociar con un socio internacional para instalar una planta de ensamblaje de buses en el país. El proyecto también incluye transferencia de conocimientos técnicos y el desarrollo de proveedores locales.

Las autoridades estiman que Guatemala necesitará reemplazar aproximadamente 2,100 unidades, con una demanda cercana a 300 buses por año.

Menor gasto operativo y reducción de emisiones impulsan la iniciativa

El Gobierno también destacó beneficios económicos y ambientales derivados de la incorporación de tecnologías eléctricas, gracias a Taiwán.

Las autoridades estiman que el uso de energía distinta al diésel podría reducir hasta 51 % los costos asociados al combustible, uno de los principales gastos operativos del transporte colectivo.

Asimismo, el proyecto prevé una disminución de emisiones contaminantes, una mejora en la calidad del servicio y la generación de nuevos empleos vinculados a la industria del transporte.

Las autoridades consideran que la modernización del sistema también podría fortalecer la actividad económica y mejorar la calidad de vida de los habitantes del área metropolitana.

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