La creciente demanda mundial de alimentos saludables está impulsando uno de los negocios agrícolas con mayor proyección de los próximos años. El mercado global del aguacate pasará de mover $19,900 millones en 2026 a $35,550 millones en 2034, un crecimiento del 79 %, según estimaciones de Fortune Business Insights.
Mientras México mantiene su liderazgo como el mayor exportador del mundo, Guatemala busca aprovechar esta tendencia para aumentar su presencia en el mercado internacional. El país ya trabaja en ampliar su producción de aguacate Hass y abrir nuevos destinos de exportación, especialmente en Asia.
El auge del aguacate va mucho más allá de las ensaladas. Aunque la fruta fresca sigue representando la mayor parte del consumo, cada vez gana más espacio en productos como guacamole, aceites, pulpas congeladas, suplementos alimenticios e incluso cosméticos, lo que ha diversificado las oportunidades para los productores.
México exportó cerca de $3,966 millones en aguacate durante 2025, equivalente al 40,1 % del comercio mundial, según la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin embargo, países como España, Chile y Perú son los que muestran los mayores ritmos de crecimiento, consolidándose como competidores cada vez más fuertes.
En el caso de Guatemala, las exportaciones alcanzaron los US$17 millones el año pasado, con un aumento del 3 %, de acuerdo con la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT). Actualmente, alrededor del 70 % de los envíos se dirige a Europa, principalmente a Países Bajos y Reino Unido, aunque el sector ya trabaja para conquistar mercados como Corea del Sur y Taiwán.
Los productores guatemaltecos proyectan sumar hasta 20,000 toneladas adicionales de aguacate Hass hacia 2028 y estiman un crecimiento cercano al 15 % durante la próxima década. Especialistas coinciden en que fortalecer los controles fitosanitarios y garantizar una logística eficiente será clave para competir en nuevos mercados.
Las perspectivas siguen siendo positivas, pero el sector también enfrenta desafíos. El cambio climático, las sequías, las lluvias intensas y los costos de mantener la cadena de frío continúan siendo los principales riesgos para una industria que espera seguir creciendo al ritmo de la creciente “fiebre” mundial por el aguacate.
