Estudio revela origen sudamericano de aguacates cultivados en Centroamérica

Una investigación genética identificó que antiguos pobladores llevaron semillas de aguacate desde Sudamérica hasta Nicaragua hace unos 5,000 años, contribuyendo a la diversidad de variedades que hoy existen en la región.

Las variedades nativas que crecen en las tierras bajas de Nicaragua están genéticamente relacionadas con poblaciones de aguacate originarias de la costa de Colombia, dice el estudio.

Un equipo internacional de científicos descubrió evidencias genéticas que indican que los aguacates cultivados actualmente en Nicaragua y otras zonas de Centroamérica tienen un origen ligado a antiguas migraciones humanas desde Sudamérica ocurridas hace aproximadamente 5,000 años.

La investigación, liderada por especialistas del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian y de la Universidad Texas A&M, fue publicada este martes en la revista científica Plants, People, Planet. Para el estudio, los investigadores analizaron ADN de hojas de aguacate recolectadas en Nicaragua, Honduras y el sur de México, además de entrevistar a agricultores locales sobre las prácticas tradicionales de cultivo.

Los resultados muestran que muchas de las variedades nativas que crecen en las tierras bajas de Nicaragua están genéticamente relacionadas con poblaciones de aguacate originarias de la costa de Colombia. Según los científicos, esto sugiere que antiguos grupos humanos trasladaron semillas durante sus desplazamientos por el continente americano.

Los investigadores sostienen que, al llegar a Centroamérica, esas semillas se cruzaron con variedades locales, dando origen a una amplia diversidad genética de aguacates que todavía se conserva en países como Nicaragua y Honduras.

“Existe una diversidad mucho más amplia de aguacate que la ciencia aún no había documentado”, afirmó Kevin Wann, autor principal del estudio. El investigador agregó que esa diversidad genética podría utilizarse en el futuro para fortalecer los cultivos comerciales frente a enfermedades y otros riesgos.

Actualmente, más del 80 % de la producción mundial corresponde a la variedad Hass, obtenida mediante injertos clonales, una técnica que produce árboles genéticamente idénticos. Aunque este método garantiza uniformidad en la producción, también aumenta la vulnerabilidad frente a enfermedades, plagas o cambios climáticos.

Durante el trabajo de campo, los agricultores de Nicaragua señalan que las variedades locales presentan resistencia natural a la pudrición de raíces, una de las enfermedades más comunes que afecta a los cultivos comerciales. Algunos productores incluso utilizan árboles nativos como base para injertar ramas de aguacates comerciales, aprovechando su mejor adaptación a las condiciones climáticas de la región.

Los científicos advirtieron que esta riqueza genética enfrenta riesgos debido a que algunos agricultores han reemplazado árboles nativos por variedades comerciales. A juicio de los investigadores, conservar estas poblaciones tradicionales será clave para garantizar el futuro del cultivo frente al cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades.

 

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