El aumento de incendios en El Salvador durante el primer trimestre de 2026 ha dejado al menos 13 personas fallecidas, en una tendencia que preocupa a las autoridades y recuerda niveles registrados en años anteriores. Las emergencias han afectado tanto zonas urbanas como rurales, con impactos directos en viviendas, comunidades y centros de trabajo.
Las autoridades reportan que los incendios han ganado intensidad en las últimas semanas, consumiendo estructuras, terrenos y provocando evacuaciones masivas. Entre las víctimas se encuentra una menor de edad, lo que refuerza la gravedad de la situación en el país.
Uno de los casos más recientes ocurrió en una cohetería en Ciudad Delgado, donde murieron dos trabajadores y al menos diez personas resultaron con quemaduras. Días antes, una explosión en una recicladora dejó sin vida a un padre y su hijo, además de daños a viviendas cercanas y la evacuación de unas 50 personas.
En zonas rurales, la vulnerabilidad también ha quedado en evidencia. En San Miguel, dos hermanas de aproximadamente 90 años fallecieron cuando su vivienda fue consumida por el fuego durante la madrugada. La lejanía del lugar dificultó una respuesta inmediata, lo que permitió que las llamas se propagaran rápidamente.
Otro caso reportado en marzo fue el hallazgo de un hombre de 68 años calcinado en Sonsonate, sumando una nueva víctima a la estadística nacional. Además, un incendio en un centro comercial de la capital provocó la muerte de un trabajador tras sufrir quemaduras e inhalación de humo.
El dato más preocupante es que, hasta finales de marzo, el número de fallecidos ya igualaba las cifras registradas en todo 2018, cuando se contabilizaron 11 víctimas en casi un año completo.
Este repunte sitúa a El Salvador como uno de los países de la región con mayor impacto reciente por incendios, un fenómeno que también preocupa en otros territorios como Honduras, donde las emergencias por fuego suelen aumentar en temporadas secas.
