El insólito caso del alcalde guatemalteco que dona ataúdes rotulados y desata un debate

La entrega de ataúdes con mensajes impresos por parte del alcalde de Tamahú, Alta Verapaz, generó un fuerte debate en Guatemala y llamó la atención más allá de sus fronteras. La práctica, que según el funcionario busca apoyar a familias sin recursos, abrió cuestionamientos sobre ética pública y uso de fondos municipales.

Las imágenes de los ataudes marcados fueron publicados en las redes sociales de la municipalidad.

La reciente entrega de ataúdes con mensajes impresos por parte del alcalde de Tamahú, en Alta Verapaz, desató un intenso debate en Guatemala y captó atención internacional. Aunque el funcionario asegura que se trata de un apoyo para familias de escasos recursos, la iniciativa levantó dudas sobre la ética pública. También generó preocupación por el manejo de fondos municipales.

Carlos Enrique Alejandro Chitay Caal publica en TikTok y otras redes sociales las ayudas que entrega a la población. Esto incluye féretros para personas de escasos recursos. Sin embargo, los ataúdes llevan rótulos como “Alcalde Municipal de Tamahú, Él Sí Cumple”. Esto volvió la situación insólita y polémica.

Las publicaciones generaron reacciones encontradas. Mientras algunos vecinos agradecieron entre lágrimas la donación, otros criticaron que los mensajes en los féretros podrían considerarse una falta de respeto. Incluso un intento de “propaganda política”, pese a no ser periodo electoral.

Chitay negó inicialmente que su personal rotulara los ataúdes y acusó a “enemigos políticos” de manipular imágenes. Pero ante las publicaciones en sus propias cuentas, afirmó que busca dejar evidencia de que la ayuda proviene de la municipalidad y no de recursos personales.

Carlos Enrique Alejandro Chitay Caal es el alcalde de Tamahú y a quien se le ocurrió esta iniciativa.

Registros de Guatecompras revelan que desde 2024 la comuna ha gastado más de 410 mil quetzales (casi 77 mil dólares) en la compra de ataúdes. Estos fueron adquiridos principalmente a dos proveedores que no habían trabajado antes con el Estado. Los precios oscilaron entre Q4 mil y Q5 mil por unidad, según el tamaño y la calidad.

Los donativos han generado indignación y cuestionamiento por el uso de recursos públicos.

El caso reabrió el debate sobre cómo las autoridades locales en Guatemala manejan programas de asistencia social y hasta qué punto este tipo de ayudas puede cruzar la línea hacia la promoción política, especialmente cuando se difunden masivamente en redes sociales.

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