Durante los primeros 15 días de enero de 2026, al menos 1,528 hondureños fueron deportados a su país, lo que representa una disminución del 28,8 % frente a las 2,146 expulsiones registradas en el mismo período de 2025, de acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM).
Las cifras oficiales indican que en esa primera quincena regresaron 618 personas menos que un año atrás, aunque Estados Unidos se mantuvo como el principal país de origen de los retornos, con 1.423 hondureños repatriados, incluidos menores de edad, algunos no acompañados.
Las autoridades de Tegucigalpa estiman que en Estados Unidos residen cerca de 1,8 millones de hondureños, entre personas con estatus legal e indocumentados, muchos de los cuales emigraron huyendo de la violencia, la pobreza, los bajos salarios y la falta de empleo en su país.
Desde México fueron retornados 88 migrantes hondureños por vía terrestre y otros 13 por vía aérea, mientras que Guatemala repatrió a cuatro personas, según el informe del INM.
El organismo detalló que 1.390 retornos obedecieron a órdenes de autoridades migratorias, mientras que 138 personas regresaron mediante programas de retorno asistido, una modalidad que suele aplicarse a migrantes en situación de mayor vulnerabilidad.
Por grupos etarios, el mayor número de deportados correspondió a personas de entre 21 y 30 años (556 casos), seguidas del rango de 31 a 40 años (482). Además, se registraron 255 retornados entre 41 y 50 años, 91 entre 51 y 70 años y 144 menores de edad; el 80,3 % del total fueron hombres.
En el balance anual, Honduras cerró 2025 con 42.928 deportaciones, un 24,8 % más que en 2024. Pese a ese aumento, las remesas familiares enviadas al país superaron los 12.200 millones de dólares, equivalentes a más del 25 % del PIB, según datos del Banco Central de Honduras, lo que refleja la fuerte dependencia económica de la migración.
