Unos 35,000 jóvenes centroamericanos, el 39% del total, forman parte de los estudiantes migrantes sin estatus legal que cada año llegan al final de la secundaria en Estados Unidos, en medio de un contexto marcado por mayores controles migratorios, retrocesos en políticas educativas y un futuro incierto tras la graduación, según un nuevo informe del Migration Policy Institute (MPI).
El estudio estima que cerca de 90,000 estudiantes migrantes sin autorización alcanzan cada año su último grado de secundaria en Estados Unidos, una cifra que refleja la magnitud del fenómeno y su impacto en el sistema educativo estadounidense.
De ese total, alrededor de 75,000 logran graduarse, pese a enfrentar barreras legales, económicas y sociales que condicionan sus oportunidades educativas y laborales tras terminar la escuela.
Centroamérica ocupa un lugar central en estas estadísticas. Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua se ubican entre los principales países de origen, junto con México y Venezuela, evidenciando el peso regional de la migración hacia EE. UU.
En conjunto, los jóvenes nacidos en Honduras, Guatemala y El Salvador representan una porción significativa de los estudiantes migrantes sin estatus, muchos de ellos llegados siendo niños o adolescentes, acompañando a familias que huyeron de la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades.
El estudio estima que hay 13 mil hondureños, 13 mil guatemaltecos, 8 mil salvadoreños y mil nicaragüenses en esa situación, para totalizar unos 39 mil.
El informe subraya que estos estudiantes enfrentan hoy un escenario más adverso que generaciones anteriores, debido al cierre del programa DACA para nuevos solicitantes y la reducción de otros mecanismos de protección migratoria.
A esto se suma el endurecimiento de la política migratoria y el aumento de operativos de control, lo que ha provocado ausentismo escolar por temor a redadas, incluso en comunidades con alta presencia centroamericana.
El documento advierte que la eliminación de políticas que permitían pagar matrícula universitaria estatal a estudiantes sin estatus en algunos estados limita aún más el acceso a la educación superior para estos jóvenes.
Las regiones con más migrantes irregulares
Estados como Texas, California y Florida concentran casi la mitad de los graduados migrantes sin autorización, muchos de ellos centroamericanos, lo que convierte el tema en un desafío educativo y social de alcance nacional.
Para Centroamérica, el fenómeno tiene un impacto directo: miles de jóvenes formados en Estados Unidos enfrentan un futuro incierto, sin garantías de empleo formal ni estabilidad legal, pese a haber completado su educación básica.
El MPI advierte que esta situación implica una pérdida de capital humano, tanto para Estados Unidos como para los países de origen, que ven a una generación quedar atrapada entre la educación lograda y la falta de estatus legal.
Organizaciones educativas y de derechos humanos señalan que el contexto actual profundiza la vulnerabilidad de los jóvenes centroamericanos, muchos de los cuales ya cargan con historias de migración forzada y desarraigo.
El informe concluye que, sin cambios en las políticas migratorias y educativas, decenas de miles de estudiantes centroamericanos seguirán graduándose cada año hacia un futuro marcado por la incertidumbre, pese a haber cumplido con su trayectoria escolar en Estados Unidos.
