Costa Rica reporta más de 2,000 casos de préstamos “gota a gota” en lo que va del año

La tendencia de casos indica que el 2026 superará los casos de préstamos "gota a gota" registrados durante el año pasado.

La Contraloría reporta un estancamiento de los ingresos corrientes, reducción en el gasto social y aumento de la deuda durante 2026.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica reporta al menos 2,050 casos de préstamos “gota a gota” en lo que va del año. Las autoridades consideran que esta forma de financiamiento informal da lugar a ilícitos como extorsiones y amenazas.

Según los datos del OIJ, este tipo de préstamos requiere de pocos requisitos para los deudores, lo que luego lleva a extorsiones, amenazas y diversos hechos violentos por el incumplimiento de pagos. Para este año la cifra final de casos de estos casos podría ser mayor a la registrada el año pasado.

En 2025, la cantidad de préstamos “gota a gota” fue de 2,930, según los datos divulgados por el investigador de la Sección de Delitos Varios del OIJ, José Eduardo Rojas Valerio. Es decir, que el promedio mensual fue de 244, pero este año el promedio es de 256 en ocho meses, lo que apunta a un aumento.

De acuerdo a las investigaciones judiciales, los prestamistas solo solicitan la cédula de identidad para otorgar créditos que van desde los 50,000 colones costarricenses ($111,36) hasta cifras millonarias. Situaciones que llegan a delitos cuando los cobros incluyen amenazas y agresiones por el impago.

Altos intereses

Las autoridades advierten que si bien es “fácil” acceder a créditos en el sector informal, el problema es que los prestamistas cobran tasas de interés demasiado elevadas. Según los registros, las tasas van desde el 20 % hasta el 100 %, en el que se requieren pagos diarios, semanales, quincenales o mensuales.

Algunos de los endeudados son sometidos a pagar cada día desde 5,000 colones ($11.14) hasta 15,000 colones ($33.41). Además, los prestamistas suelen cambiar en el camino los términos del préstamo, aumentando intereses o cambiando acuerdos pactados.

La OIJ ha detectado que en estos casos existen estructuras bien organizadas, donde algunos se dedican a aportar el dinero, otros colocan el dinero con los deudores y otras personas que se dedican a cobrar, quienes especialmente cuentan con antecedentes penales.

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