Costa Rica atraviesa una profunda transformación en su dinámica demográfica, con una marcada reducción en la tasa de natalidad y un descenso sostenido en la fecundidad femenina, según revela el informe Panorama Demográfico 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), publicado en diciembre.
Entre 2004 y 2024, la tasa bruta de natalidad cayó de 17 a 9 nacimientos por cada mil habitantes, lo que representa una reducción de ocho nacimientos en promedio por cada mil personas. Esta cifra refleja una disminución significativa en la cantidad de nacimientos en todo el país.
La tasa global de fecundidad —indicador que mide el promedio de hijos por mujer al final de su etapa fértil— también mostró una fuerte baja. En los últimos 15 años, Costa Rica alcanzó niveles considerados de “ultra baja fecundidad”, es decir, insuficientes para asegurar el reemplazo generacional.
En 2024, la fecundidad disminuyó en todos los grupos etarios. El cambio más pronunciado ocurrió entre las adolescentes menores de 20 años, que pasaron de tener una tasa de 68.6 nacimientos por mil mujeres en 2004 a solo 21.8 este año, lo que representa una caída del 59.9 %, equivalente a 21,998 nacimientos menos.
El grupo de mujeres entre 25 y 29 años fue el que registró la mayor tasa de nacimientos en 2024, con 61.3 por mil, mientras que las mujeres entre 45 y 49 años presentaron la menor tasa, con apenas 0.7 nacimientos por cada mil mujeres.
El informe también destaca un cambio en el patrón de la maternidad: cada vez más mujeres están postergando el nacimiento de su primer hijo. En 2004, la edad promedio para convertirse en madre era de 21.8 años, mientras que en 2024 se elevó a 25.5 años, un aumento de casi cuatro años.
Este fenómeno está alineado con una tendencia regional. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el promedio de hijos por mujer en América Latina es de 1.8 y se proyecta que disminuirá a 1.68 en 2050 y a 1.65 en 2100.
En términos absolutos, Costa Rica ha registrado alrededor de 26,000 nacimientos menos en los últimos veinte años, un indicador claro de una transición demográfica avanzada y un cambio sustancial en el comportamiento reproductivo de su población.
