Costa Rica registró 396 muertes por suicidio durante 2025, un aumento del 7 % en comparación con los 370 casos reportados en 2024, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) divulgadas esta semana por el Ministerio de Salud.
Los datos oficiales muestran que ocho de cada diez personas fallecidas eran hombres. Del total de víctimas, 324 correspondieron al sexo masculino y 72 al femenino.
“El informe muestra que 324 de las personas fallecidas eran hombres y 72 mujeres, una diferencia que evidencia el fuerte impacto que esta problemática continúa teniendo sobre la población masculina”, señaló el Ministerio de Salud.
La mayoría de las muertes se concentró en personas de entre 15 y 64 años. En ese grupo etario se registraron 349 de los 396 suicidios reportados durante el año.
Las autoridades también informaron que en 2025 se contabilizaron 4,016 intentos de suicidio, una cifra que refleja un incremento sostenido en los últimos años. El Ministerio de Salud indicó que la mayor incidencia de estos casos se presentó entre adolescentes de 10 a 19 años, principalmente en mujeres.
El análisis oficial atribuye este comportamiento a múltiples factores, entre ellos la violencia sexual y psicológica, el acoso escolar, la ansiedad, la depresión y las presiones propias de la adolescencia. No obstante, aunque los intentos son más frecuentes entre las mujeres, las muertes consumadas continúan concentrándose en la población masculina.
Las autoridades recordaron que un intento de suicidio constituye el principal factor de riesgo para un suicidio consumado.
“El intento de suicidio es el principal factor de riesgo del suicidio consumado y constituye una enorme carga social y económica por la utilización de servicios de salud para tratar las lesiones, impacto psicológico y social que pueden derivar en una discapacidad a largo plazo”, enfatizó el Ministerio.
Especialistas en salud mental señalaron que la depresión es uno de los principales factores asociados al riesgo suicida. Entre los síntomas figuran trastornos del sueño, cambios en el apetito, disminución de la autoestima, pensamientos relacionados con la muerte y desesperanza frente al futuro.
