El uso de inteligencia artificial en las aulas no garantiza mejores resultados académicos. Los nuevos datos de PISA 2025 revelan una relación compleja entre estas herramientas y el aprendizaje de los adolescentes.
El estudio encontró que los estudiantes que recurren a la IA para resumir textos, redactar trabajos o realizar investigaciones alcanzan puntuaciones más bajas que quienes resuelven esas actividades sin su ayuda.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aclara que los resultados muestran una asociación y no prueban que la tecnología sea la causa directa del menor rendimiento.
El panorama cambia cuando la IA se utiliza semanalmente con fines generales. En esos casos, el desempeño de los alumnos es similar al registrado entre quienes no emplean estas plataformas.
Además, los jóvenes que reciben formación escolar para comprender el funcionamiento, los límites y los riesgos de la inteligencia artificial tienden a obtener resultados ligeramente superiores.
Sin embargo, esas oportunidades educativas son más frecuentes entre estudiantes de hogares con mayores recursos, una desigualdad que podría profundizar la brecha digital entre las familias.
La advertencia tiene especial relevancia para Costa Rica, único país centroamericano miembro de la OCDE, mientras gobiernos y centros educativos de la región debaten cómo integrar la tecnología sin debilitar habilidades como la lectura, la escritura y el razonamiento.
PISA 2025 evaluó a más de 760,000 estudiantes de 15 años en 91 países y economías, representativos de unos 33 millones de jóvenes. El informe plantea que el reto no es prohibir la IA, sino enseñar a utilizarla como apoyo y evitar que sustituya el esfuerzo intelectual.
