Un reciente informe del Air Quality Life Index (AQLI) de la Universidad de Chicago revela que, en países como Guatemala, Honduras y El Salvador, respirar aire contaminado significa perder entre dos y casi tres años de vida.
Según el estudio, la mala calidad del aire no reconoce fronteras y afecta de manera similar a países vecinos. En Guatemala, por ejemplo, cuatro zonas de la capital se encuentran entre los diez puntos más contaminados de Latinoamérica.
En Honduras, El Progreso (Yoro) figura como la región con peores indicadores, mientras que, en El Salvador, el municipio de El Paraíso, en Chalatenango, presenta los niveles más altos.
Años de vida perdidos por la contaminación
Las cifras son contundentes: en Bolivia la esperanza de vida se reduce en 2.7 años debido al aire contaminado, mientras que en Guatemala la disminución alcanza los 2.1 años.
En El Salvador y Honduras los niveles de partículas finas en el aíre superan incluso a los de Guatemala, lo que se traduce en un riesgo mayor de enfermedades respiratorias, cardíacas y cáncer de pulmón.
La Ciudad de Guatemala concentra cuatro de los diez puntos más contaminados de la región, ubicados en la zona 8, 9, 10 y 11. En estas áreas los habitantes podrían vivir hasta cuatro años más si la calidad del aire mejorara a los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Expertos del AQLI advierten que las partículas finas, generadas principalmente por vehículos, industrias y quema de basura, penetran directamente en los pulmones y el torrente sanguíneo.
Esto provoca asma, bronquitis crónica, ataques cardíacos y hasta daños neurológicos a largo plazo.
Centroamérica rezagada en políticas de aire limpio
Mientras México y Brasil ya cuentan con políticas nacionales para reducir la contaminación, en Centroamérica los esfuerzos aún son limitados. En la región, las regulaciones suelen ser locales y de corto alcance, sin una estrategia nacional sostenida que garantice mejoras reales en la calidad de aire.
El informe advierte que desde 1998 los niveles de contaminación en Latinoamérica han aumentado de forma constante, con un alza de 4.3 % solo entre 2022 y 2023. Esto refleja la falta de acciones estructurales para enfrentar el problema que golpea con fuerza a las grandes ciudades y zonas metropolitanas de Centroamérica.
El AQLI señala que en 2026 se abrirán nuevas convocatorias para financiar la instalación de monitores de calidad del aire en la región.
Sin embargo, los especialistas insisten en que no basta con medir: los gobiernos deben impulsar políticas públicas firmes y conjuntas. De lo contrario, millones de centroamericanos seguirán respirando un aire que les quita salud y años de vida.