La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que los países de Centroamérica enfrentan un incremento sostenido de temperaturas extremas, lluvias intensas, inundaciones y períodos de sequía cada vez más severos como consecuencia del cambio climático.
El informe “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025” señala que América Central registró anomalías de temperatura de entre 1 °C y 3 °C por encima de los promedios históricos durante 2025, consolidando a la región entre las más afectadas por el calentamiento global.
La OMM detalló que el aumento de temperatura en Centroamérica alcanzó aproximadamente 0.25 °C por década entre 1991 y 2025, una tendencia que se aceleró respecto a períodos anteriores y que impacta directamente la disponibilidad de agua, la agricultura y la salud pública.
El reporte también advierte que las precipitaciones en la región se volvieron más variables e intensas. Durante 2025 se registraron lluvias por encima de lo habitual en Panamá y en la costa pacífica de Costa Rica, con acumulados entre 20 % y 100 % superiores a la media histórica.
Sin embargo, otras zonas de Centroamérica y el Caribe experimentaron períodos secos y déficits de lluvia, reflejando un comportamiento climático más extremo e impredecible. La OMM explicó que los eventos húmedos intensos alternan con sequías prolongadas, aumentando el riesgo de pérdidas agrícolas y desastres naturales.
Entre los eventos más graves documentados en la región figuran las inundaciones registradas en Honduras durante octubre de 2025, provocadas por remanentes de huracanes y lluvias torrenciales, las cuales dejaron al menos 15 fallecidos. En El Salvador también se reportaron lluvias intensas generadas por ondas tropicales que ocasionaron inundaciones y deslizamientos de tierra.
El informe subraya además que el nivel del mar aumenta más rápido que el promedio mundial en las costas de América Central y el Caribe, una situación que amenaza a comunidades costeras, infraestructura y ecosistemas marinos.
La OMM advirtió que la región centroamericana deberá fortalecer los sistemas de alerta temprana, la gestión del agua y las políticas de adaptación climática para reducir riesgos humanitarios y económicos ante fenómenos extremos que serán cada vez más frecuentes e intensos.
