El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó que limpiar todos los ríos, lagos y fuentes de agua del país, así como garantizar su mantenimiento permanente, tendría un costo aproximado de $12,000 millones.
Las declaraciones fueron publicadas por el mandatario en su cuenta de la red social X, donde defendió que el desarrollo económico y la protección ambiental no son objetivos opuestos, sino procesos que pueden avanzar simultáneamente.
“La clave para salvar el medio ambiente no está en mirar hacia atrás, sino en avanzar”, escribió Bukele al exponer su visión sobre la relación entre crecimiento económico y sostenibilidad ambiental.
El gobernante relató que su postura se consolidó tras una visita a Italia hace dos décadas, donde observó ciudades limpias, áreas verdes y ríos en buen estado. A partir de esa experiencia concluyó que la protección ambiental requiere recursos generados por economías desarrolladas.
Bukele también citó el caso de China como ejemplo de transformación ambiental asociada al crecimiento económico. Según señaló, el desarrollo permitió al gigante asiático contar con los recursos necesarios para reducir la contaminación y recuperar la calidad de vida de sus habitantes.
En su publicación, el mandatario cuestionó algunas posturas de grupos ambientalistas y criticó mecanismos internacionales como los créditos de carbono. “Quieren comprar nuestro aire a través de créditos de carbono. Si los créditos de carbono fueran tan buen negocio, nos los estarían vendiendo a nosotros, no al revés”, manifestó.
El presidente sostuvo que la recuperación integral de los recursos hídricos salvadoreños demanda inversiones multimillonarias y cuestionó de dónde podrían obtenerse esos fondos sin una economía más robusta.
“Limpiar cada río, lago y fuente de agua en El Salvador, y asegurar que permanezcan limpios y brillantes, costaría aproximadamente 12 mil millones de dólares. ¿De dónde se supone que vendrá ese dinero sin el desarrollo económico? ¿Créditos de carbono?”, expresó.
Finalmente, Bukele aseguró que el país debe apostar por modelos de crecimiento similares a los de economías desarrolladas de Asia.
“El camino hacia adelante para nuestro país es el camino de Japón y Singapur, no el camino del Congo”, concluyó el mandatario en su mensaje.
