Así se planificó el “golpe” del Barrio 18 que dejó nueve policías muertos en Guatemala

Una operación silenciosa, sostenida durante meses y ejecutada de forma simultánea, permitió al Barrio 18 organizar un “golpe” armado en Guatemala que culminó con ataques en cadena y la muerte de nueve policías, en uno de los episodios más graves de violencia reciente contra el Estado.

"El Lobo", cabecilla del Barrio 18, estuvo involucrado en la organización del golpe.

Durante al menos cinco meses, el Barrio 18 ejecutó una estrategia de logística, vigilancia y control territorial alrededor del penal de máxima seguridad Renovación 1, en Escuintla, sin ser neutralizada por los sistemas de inteligencia, pese a capturas e incautaciones realizadas por la Policía Nacional Civil (PNC).

Las investigaciones revelaron que integrantes de la pandilla se mudaron a colonias cercanas al penal, desde donde intentaron ingresar armas y municiones destinadas a cabecillas recluidos, entre ellos Aldo Duppie Ochoa Mejía, alias “Lobo”, considerado el máximo líder de esa estructura criminal.

El plan se intensificó tras el traslado, el 31 de julio de 2025, de diez reclusos de alta peligrosidad, cinco del Barrio 18 y cinco de la Mara Salvatrucha,  desde Fraijanes 2 hacia Renovación 1, un movimiento que fue seguido por al menos 30 pandilleros que vigilaban el convoy en taxis pirata.

Aunque las autoridades reportaron decomisos de armas y municiones, así como capturas de operadores logísticos vinculados al Barrio 18, los investigadores detectaron que la estructura mantuvo su capacidad de reacción y control externo, incluyendo la vigilancia permanente de los movimientos penitenciarios.

El 6 de enero, el Ministerio de Gobernación activó el Plan Centinela en Escuintla ante el crecimiento de la presencia pandillera. Sin embargo, dos semanas después se produjeron motines simultáneos en Fraijanes 2, el Preventivo de la zona 18 y Renovación 1, con el objetivo de liberar a alias “Lobo”.

Varios pandilleros que participaron en el ataque contra los efectivos policiales, fueron detenidos.

 

El 18 de enero, la ofensiva escaló con 12 ataques armados en el área metropolitana, ejecutados en zonas dominadas por al menos ocho clicas del Barrio 18, lo que dejó un saldo de nueve policías muertos y evidenció una coordinación territorial y operativa sin precedentes recientes.

Analistas en seguridad señalaron que la magnitud de los ataques expuso fallas en la anticipación y respuesta estatal, advirtiendo que la estructura criminal mantiene capacidad para operar dentro y fuera de los centros penitenciarios, y que la violencia podría escalar si no se corrigen los vacíos en inteligencia, control carcelario y equipamiento policial.

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