Secretario de Estado advierte que EE UU no permitirá influencia china o rusa en Latinoamérica

Tras la intervención en Venezuela, Washington enfoca su estrategia de contención con mensajes a las dictaduras de Nicaragua y Cuba

Marco Rubio

Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.

Estados Unidos ha intensificado su estrategia para frenar la influencia de potencias como China, Rusia e Irán en América Latina, con especial atención en Cuba y Nicaragua, tras la reciente intervención en Venezuela que reconfiguró el equilibrio político en la región.

El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que Washington no permitirá que el hemisferio occidental se convierta en una “base de operaciones” para países considerados adversarios.

“No vamos a permitir que el hemisferio occidental se convierta en una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de los Estados Unidos”, afirmó en una entrevista con NBC.

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Reconfiguración tras Venezuela

Las declaraciones se producen en un contexto marcado por la intervención estadounidense en Venezuela, país que junto a Cuba y Nicaragua conformaba, según Washington, un eje de alianzas con actores globales rivales.

Rubio subrayó que uno de los objetivos clave es evitar que sectores estratégicos, como la industria petrolera venezolana, queden bajo control de estas potencias

“Lo que no vamos a permitir es que la industria petrolera de Venezuela sea controlada por adversarios de los Estados Unidos”, sostuvo.

La dictadura Ortega Murillo ha ordenado a Laureano Ortega Murillo como enlace con rusos, chinos, iraníes y otros enemigos de EE.UU.

Alianzas bajo escrutinio

En la visión de Estados Unidos, Managua y La Habana mantienen vínculos estrechos con Moscú, Pekín y Teherán, lo que refuerza su papel dentro de una red de cooperación política, militar y tecnológica en la región.

En el caso de Nicaragua, la dictadura de Daniel Ortega ha fortalecido la cooperación con Rusia en materia de defensa y seguridad desde su retorno al poder en 2007, incluyendo acuerdos militares, inteligencia y espionaje.

A esto se suma la expansión de las relaciones con China desde 2021, tras la ruptura con Taiwán, con proyectos de infraestructura, comercio y financiamiento, así como una creciente presencia económica del gigante asiático

Para Washington, la presencia de China, Rusia e Irán en América Latina no solo representa un desafío político, sino también un riesgo en áreas sensibles como la seguridad, la inteligencia y el control de recursos energéticos.

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