La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, rechazó que su Gobierno esté siguiendo un proceso de “bukelización”. Al mismo tiempo, reconoció la aplicación de medidas inspiradas en el modelo de seguridad de El Salvador.
Fernández explicó, en una entrevista con El País, de España, que su administración busca frenar las operaciones de grupos criminales desde las cárceles. Según la mandataria, algunos líderes presos todavía mantienen vínculos con sus organizaciones fuera de los centros penitenciarios.
Las cárceles se convirtieron en un frente contra el crimen organizado
La presidenta señaló que los cabecillas encarcelados pueden continuar impartiendo órdenes a sus estructuras criminales.
Entre las actividades mencionadas están los sicariatos, las estafas telefónicas y los movimientos de dinero. Fernández considera que esta situación representa uno de los principales problemas de seguridad del país.
Por ello, su Gobierno pretende cortar las comunicaciones entre los privados de libertad y sus organizaciones en el exterior.
📹 ENTREVISTA | Laura Fernández, presidenta de Costa Rica: “No hay aquí ninguna bukelización; nosotros lo que sí hemos replicado es el modelo de cárcel de máxima contención del presidente Nayib Bukele, porque las personas privadas de libertad desde la cárcel [responsabilidad del… pic.twitter.com/Lrnu7t3PbL
— EL PAÍS América (@elpais_america) August 27, 2026
San Salvador sirve de referencia para el sistema penitenciario
Fernández confirmó que Costa Rica tomó como referencia el modelo de cárceles de máxima contención impulsado por Nayib Bukele.
La mandataria explicó que funcionarios costarricenses han estudiado esa experiencia directamente en El Salvador. También mencionó las visitas técnicas realizadas por autoridades salvadoreñas a Costa Rica.
Según Fernández, el interés se concentra en una medida concreta: impedir que los líderes criminales continúen manejando sus estructuras desde prisión.
La presidenta sostuvo que la experiencia salvadoreña mostró resultados en la desconexión entre las pandillas y quienes operaban desde el exterior.
El Gobierno apuesta por restricciones dentro de las prisiones
La estrategia contempla impedir el acceso de los reclusos a teléfonos celulares y limitar su comunicación con el exterior.
Fernández explicó que estas restricciones buscan evitar que las organizaciones criminales sigan funcionando bajo las órdenes de sus dirigentes encarcelados.
La presidenta sostuvo que el objetivo no consiste en copiar integralmente la política salvadoreña. Su Gobierno, afirmó, busca aplicar aquellas experiencias que considera útiles para el problema penitenciario costarricense.
Fernández defiende una política de mayor firmeza
La mandataria negó que las medidas representen una “bukelización” de Costa Rica. Sin embargo, reivindicó la continuidad de una política de “mano dura” contra las organizaciones criminales.
Fernández admitió que su administración todavía no ha conseguido eliminar las operaciones delictivas coordinadas desde las prisiones.
Aun así, afirmó que espera desarticular esa conexión y evitar que los centros penitenciarios continúen funcionando como puntos de coordinación para las bandas criminales.
