La fiscal de Guatemala, Consuelo Porras, termina esta semana su período como máxima autoridad del Ministerio Público y con ello, concluiría una etapa de “deterioro y perversión de la justicia”, según aseveró este lunes el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo.
Arévalo dijo durante una conferencia de prensa que la función de Porras como fiscal ha significado una etapa de deterioro, manipulación y perversión de la justicia, por lo que, al terminar el período de Porras iniciaría un nuevo capítulo con una fiscalía “al servicio de la República y al servicio de la población”.
En ese sentido, Arévalo recordó que ha designado al doctor Gabriel Estuardo García Luna como nuevo jefe del Ministerio Público para el período 2026-2030, tomando posesión de su nuevo cargo el próximo domingo 17 de mayo.
Arévalo argumentó que eligió a García Luna como nuevo fiscal general porque en él encontró los criterios de capacidad legal, integridad y honradez que requiere el cargo y así poder “llevar adelante el rescate de esta institución” que es “tan importante para el país”.
“Esta es una semana importante, esta es la última semana en la que Consuelo Porras estará a la cabeza del Ministerio Público. Esta es la última semana de una etapa compleja de deterioro, de manipulación, de perversión de la justicia en nuestro país y después de esta semana abrimos un nuevo capítulo para un futuro de una fiscalía puesta al servicio de la República y al servicio de la población” afirmó el mandatario guatemalteco.
Recordó que aunque el cargo de fiscal es designado por el presidente en turno, este funcionario no llega a la función para servir a un presidente ni a intereses políticos, sino que llega “para responder a la república, para servir a la población y su compromiso es con una justicia objetiva e independiente”.
El mandatario enfatizó que los guatemaltecos esperan de esta nueva etapa una justicia que deje ser “una herramienta al servicio de algunos” y que se convierta en una justicia “objetiva para el bien de todos”, efectiva para perseguir la delincuencia organizada y que sea implacable contra la impunidad y la corrupción.
Asimismo, dijo que es necesario que la justicia “no se utilice como herramienta política para perseguir a quienes piensen diferente”, pues su predecesora es acusada nacional e internacionalmente de instrumentalizar la justicia para criminalizar a periodistas, defensores de derechos humanos y operadores de justicia.
Arévalo también dijo que espera que los recursos interpuestos contra la elección de fiscal tengan el mismo destino de los anteriores recursos que fueron desechados porque “tienen el mismo tipo de fundamento, así que no esperamos ninguna sorpresa al rededor de esta situación”.
