Iglesia Católica costarricense dicen que el país se está desangrando ante la criminalidad y la violencia

Los obispos piden recuperar el diálogo ante la criminalidad, desigualdad y confrontación que afectan al país, además de proteger a las poblaciones vulnerables.

Los obispos costarricenses alertaron que el país “se está desangrando ante la criminalidad y la violencia” y llaman la atención sobre la expansión de bandas vinculadas al narcotráfico, el sicariato y el reclutamiento de jóvenes.

Los obispos católicos costarricenses advirtieron sobre el avance de la violencia, el crimen organizado, la exclusión y la desigualdad, mientras plantea el diálogo y la recuperación de la paz como desafíos urgentes para la sociedad de su país.

En la Carta Pastoral Colectiva “¡La paz esté con ustedes!”, los obispos alertaron que Costa Rica “se está desangrando ante la criminalidad y la violencia” y señalaron la expansión de organizaciones vinculadas al narcotráfico, el sicariato y el reclutamiento de jóvenes. Frente a este escenario, advirtieron del riesgo de que la población caiga en “temor e incluso un miedo paralizante”.

La Iglesia hizo un llamado para detener la violencia homicida y el derramamiento de sangre provocado por las estructuras criminales.

“¡Basta ya de muerte y dolor! ¡Basta ya de violencia homicida! ¡Alto al derramamiento de sangre por parte de estos traficantes de muerte y aflicción!”, expresaron los obispos en el documento.

La Carta también advierte sobre el deterioro de la confianza ciudadana debido a casos relacionados con sectores empresariales y funcionarios, que han “minado gravemente la confianza de la población en las instituciones públicas e incluso en los Poderes de la República”.

Ante la confrontación política, los religiosos pidieron recuperar “una conciencia más clara y ética de la función pública” y poner “un alto a tanta confrontación que no soluciona, sino que más bien agrava” los problemas.

La Conferencia Episcopal abordó además la pobreza, el desempleo y la precariedad laboral. Aunque reconoció avances en la reducción de la pobreza, señaló que todavía persisten brechas sociales y recordó que “sigue habiendo pobreza y es nuestro deber evangélico mitigarla”. En educación, pidió reforzar las becas, la inversión pública y la construcción de un proyecto educativo integral.

Los obispos también solicitaron mayor protección para migrantes, indígenas, personas en condición de calle, agricultores y pescadores. Sobre la movilidad humana, señalaron que “no se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad”. En materia sanitaria, pidieron fortalecer la Caja Costarricense del Seguro Social para atender las listas de espera que mantienen “en la incertidumbre y el dolor a miles de hermanos y hermanas”.

El documento plantea superar “la cultura de la confrontación, las palabras ofensivas, los gestos hostiles y las descalificaciones personales” mediante el diálogo.

La Iglesia también reconoció la necesidad de revisar sus propias prácticas frente a los abusos, pidió perdón por “posibles omisiones y negligencias” y reclamó avanzar hacia una “cultura del cuidado” y una política de “cero tolerancia”.

Al concluir la Carta Pastoral, los obispos invitaron a los costarricenses a convertirse en “artesanos de la paz” y abandonar la violencia, el odio y la confrontación.

“¡Vivamos en el respeto, el diálogo y la amabilidad!”, pidieron, al defender la construcción de una sociedad basada en el encuentro, la responsabilidad colectiva y la paz.

 

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