El Gobierno de Guatemala condenó este miércoles la decisión del dictador nicaragüense, Daniel Ortega, de eliminar las elecciones en ese país y advirtió que esa medida representa una violación a los principios democráticos y a diversos instrumentos internacionales de derechos humanos.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su rechazo a las declaraciones del mandatario nicaragüense, quien anunció que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones, lo que, según Guatemala, limita cualquier posibilidad de alternancia en el poder.
La Cancillería guatemalteca sostuvo que esa decisión constituye “una grave vulneración de los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta Democrática Interamericana y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como de los principios de democracia y del sufragio universal”.
El Gobierno también señaló que la eliminación de los procesos electorales restringe los derechos políticos de la población nicaragüense y debilita pilares fundamentales de un sistema democrático, como el Estado de derecho, la separación de poderes y el pluralismo político.
Asimismo, Guatemala manifestó su solidaridad con el pueblo de Nicaragua e hizo un llamado para garantizar el respeto de las libertades fundamentales.
“Guatemala expresa su solidaridad con el pueblo nicaragüense y hace un llamado al pleno respeto a las libertades de expresión, de asociación y de participación política, elementos indispensables para garantizar una sociedad democrática que ejerza el derecho a celebrar elecciones periódicas, libres y justas”, indicó la Cancillería.
Con este pronunciamiento, Guatemala se sumó a las condenas emitidas en los últimos días por Costa Rica, Panamá, Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyos representantes han cuestionado la decisión del régimen de Ortega de impedir nuevos procesos electorales en Nicaragua.
Ortega anunció el pasado 19 de julio, durante el acto por el aniversario de la Revolución Sandinista, que no permitirá nuevas elecciones en el país, al argumentar que busca impedir que sectores respaldados por potencias extranjeras lleguen al poder.
