El próximo gobierno de Guatemala que asuma el poder como resultado de las elecciones de 2027 tendrá el reto de “llevarse de la mejor” con sus países vecinos, más allá de la visión ideológica que puedan tener los gobiernos de la región.
En una entrevsita con diario español El País, el canciller guatemalteco, Carlos Ramiro Martínez, fue consultado sobre cómo mantiene una “relación funcional” con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, cuando mantienen ideologías contrarias y aunque no respondió centradamente, sí dijo que la próxima administración debe “llevarse de la mejor manera”.
Martínez indicó que el próximo gobierno no solo debe mantener la mejor relación posible con El Salvador sino con el resto de vecinos: México, Belice, Honduras y El Salvador” porque “es la vecindad” y con ellos hay vínculos de tipo familiar, comercial, de trabajo y otros.
“Es la vecindad. Y la vecindad genera vínculos de todo tipo, hasta familiares, ya no digamos comerciales, de trabajo, de toda naturaleza… Entonces, no me puedo llevar mal con mi vecino, aunque haga mucho ruido o me estacione el carro enfrente del portón” ejemplificó Martínez.
Aunque existan dificultades para una buena relación, el diplomático guatemalteco insiste en que el próximo gobierno debe entender que “es fundamental la buena relación” entre países vecinos sin centrarse solamente en “el aspecto ideológico”.
Por otro lado, Martínez reconoce que la seguridad es “el gran reto” de los Estados actuales y que los ciudadanos se preocupan “de lo que sucede” en sus comunidades por la latente inseguridad y aunque muchos votan por discursos de mano dura, cree que la mejor solución es la democracia.
El canciller aboga por seguir apostando por la democracia porque aunque reconoce “déficits”, considera que es el régimen que “mejor funciona, el más abierto, el más participativo” y por ello, deben “seguir apostando por ella”.
Además, recordó que en otros países como en El Salvador también se promovió el concepto de “mano dura” pero que en realidad “no dio resultados”, al igual que cuando se promovió en Guatemala “tampoco fueron muy efectivos” los resultados.
