El embajador estadounidense propuesto para El Salvador defiende alianza estratégica y elogia mejoras en seguridad

El nominado a embajador por la administración de Donald Trump presentó su visión diplomática centrada en la seguridad regional, la contención del crimen organizado y el impulso de las inversiones estadounidenses en territorio salvadoreño.

Mark Abreu, nominado como embajador de Estados Unidos para El Salvador.

Mark Abreu se presentó este jueves ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos como nominado oficial del presidente Donald Trump para asumir la Embajada estadounidense en la República de El Salvador en la audiencia obligatoria para su confirmación.

Abreu resaltó la notable transformación de El Salvador en materia de seguridad, recordando que hace una década la nación centroamericana era considerada la capital mundial de los homicidios, mientras que hoy figura entre los países más seguros del hemisferio occidental. En este sentido, atribuyó este giro radical al liderazgo del presidente Nayib Bukele, alineándose con las valoraciones previas del secretario Rubio sobre la firmeza del mandatario salvadoreño en la lucha contra la criminalidad.

“Desde el primer día, el presidente Trump ha dejado claro que la política exterior estadounidense existe para servir primero a los intereses de Estados Unidos. Toda relación que construimos en el extranjero debe responder a tres preguntas: ¿Hace a Estados Unidos más fuerte? ¿Hace a Estados Unidos más seguro? ¿Hace a Estados Unidos más próspero? Nuestra relación estratégica con El Salvador cumple con estos tres criterios”, sostuvo Abreu.

Desde la perspectiva de la seguridad nacional estadounidense, el nominado argumentó que un El Salvador capaz y autosuficiente alivia la carga de seguridad en la región y reduce los recursos que Washington debe destinar a mitigar crisis locales.

Asimismo, destacó que fortalecer esta alianza estratégica resulta decisivo para frenar la influencia de competidores globales como China en el hemisferio, al tiempo que se consolida la cooperación a través de los mecanismos regionales vigentes.

En el ámbito del combate al crimen, Abreu enfatizó el papel crucial de El Salvador en la lucha contra estructuras pandilleriles como la MS-13 y el Barrio 18. Señaló que la colaboración estrecha entre ambos Gobiernos permite atajar la criminalidad y los flujos de migración irregular directamente en la fuente, antes de que lleguen a las fronteras estadounidenses, protegiendo así a las comunidades locales de las redes del narcotráfico.

El plano económico también ocupó un lugar central en la comparecencia, en concordancia con la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. Abreu prometió que, de ser confirmado por el Senado, encabezará un equipo diplomático enfocado en identificar oportunidades de inversión y adquisiciones estratégicas para las empresas estadounidenses. Destacó además el reciente Acuerdo de Comercio Recíproco como un pilar que afianza a Estados Unidos como el principal socio comercial del país centroamericano.

“Me comprometo a trabajar en colaboración con el Congreso y nuestros aliados salvadoreños, respetando su soberanía y consolidando los logros alcanzados en materia de seguridad; a aprovechar este éxito y establecer un modelo que el resto de Centroamérica pueda seguir. La prosperidad que construyamos juntos atraerá aún más inversión estadounidense y traerá una abundancia duradera para ambas naciones”, subrayó el embajador propuesto.

Durante la audiencia, Abreu agradeció el respaldo del mandatario y del secretario de Estado, Marco Rubio, destacando su trayectoria personal y profesional, la cual abarca desde sus raíces en Puerto Rico y su servicio en la Fuerza Aérea, hasta casi dos décadas en el servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), incluyendo roles como jefe de estación en Latinoamérica.

Tras su declaración, Abreu fue increpado duramente por varios senadores demócratas por temas relacionados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y la detención de la abogada salvadoreña Ruth López.

Abreu dijo conocer las denuncias mencionadas por los senadores Tim Kaine y Chris Van Hollen, y respondió:  “es importante entender —insisto— que, desde una perspectiva externa, estas acusaciones parecen graves -y bien podrían serlo- pero hasta que no esté allí sobre el terreno y pueda constatar personalmente su veracidad mediante el informe del equipo, lo único en lo que puedo basarme es en el informe más reciente sobre derechos humanos, el cual indica que no existen acusaciones creíbles de violaciones de los derechos humanos”.

Sin embargo, Abreu aseguró que “me tomo extremadamente en serio todas las denuncias de violaciones de los derechos humanos, dondequiera que ocurran”.

“También considero que nosotros, en Estados Unidos, seguimos siendo un faro de libertad, democracia y protección de los derechos humanos. Y debo decir respetuosamente que las acusaciones a las que usted se refiere son, por el momento, solo eso: acusaciones. Aunque las tomo en serio, me remito a los hechos”, insistió.  

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