La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) de Honduras, Gabriela Castellanos, afirmó que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ha sido “desguazada, desvalijada y mutilada” durante décadas por corrupción, decisiones políticas e intereses particulares.
Su señalamiento ocurre mientras el Gobierno impulsa una reforma del sector eléctrico ante la grave situación financiera de la empresa estatal. La iniciativa enfrenta resistencia del izquierdista partido Libre y una contrapropuesta del Partido Liberal.
Castellanos cuestiona el manejo de la empresa estatal
Castellanos sostuvo que la crisis de la ENEE no puede explicarse solo por sus problemas financieros. A su juicio, el deterioro responde a años de corrupción, interferencia política e ineficiencia administrativa.
La directora del CNA citó las pérdidas de energía como una de las principales muestras del problema. En 2025, estas rondaron el 35 % y representaron más de $798 millones.
Además, la deuda de la empresa supera los $3,730 millones. Castellanos advirtió que nuevos rescates con fondos públicos no resolverán las causas estructurales de la crisis.
1/2 DISCULPEN MI CASTELLANO
Anatomía de un saqueo: La ENEE
Gabriela Castellanos
AbogadaLas venas abiertas de Honduras están en su sistema eléctrico. Decir que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) está quebrada es refugiarse en un eufemismo cobarde; la estatal no…
— Gabriela Castellanos (@GCastellanosL) August 17, 2026
El debate enfrenta al Gobierno y los partidos
El Gobierno hondureño presiona al Congreso Nacional para aprobar una reforma del subsector eléctrico. La propuesta busca responder a la crisis financiera y operativa de la ENEE.
Sin embargo, el partido Libre sostiene que el Ejecutivo pretende privatizar la empresa. El Partido Liberal, por su parte, presentó una contrapropuesta para modificar la iniciativa gubernamental.
Ante este escenario, Castellanos cuestionó tanto una eventual privatización sin controles como la defensa del modelo actual.
La directora del Consejo Nacional Anticorrupción planteó que cualquier participación privada debe someterse a reglas claras, controles y resultados verificables.
El antecedente que genera dudas
Castellanos recordó el caso de Empresa Energía Honduras (EEH), contratada para gestionar la distribución eléctrica y reducir las pérdidas.
Según su análisis, los resultados quedaron lejos de las metas establecidas. Las pérdidas continuaron entre los principales problemas de la ENEE.
Por ello, consideró necesario determinar qué funcionó, qué fracasó y quién asumió los costos antes de entregar nuevas funciones al sector privado.
Una reforma con controles y transparencia
Castellanos propuso separar las funciones del sistema eléctrico, transparentar las cuentas y profesionalizar la administración de la ENEE.
También planteó renegociar contratos, combatir la defraudación eléctrica y cobrar las obligaciones pendientes.
Su posición coloca la corrupción y la captura política en el centro de la discusión sobre el futuro de la empresa estatal. La reforma, sostiene, debe corregir esas prácticas antes de definir cuánto espacio tendrá el sector privado.
