La dictadura de Nicaragua admitió este martes el delicado estado de salud del líder indígena miskito y preso político Brooklyn Rivera, detenido desde septiembre de 2023 y denunciado durante meses por organismos internacionales y familiares como víctima de desaparición forzada.
A través de un comunicado del Ministerio de Salud, el régimen confirmó que Rivera, de 73 años, permanece ingresado bajo atención especializada y conectado a ventilación mecánica debido a una severa infección pulmonar, falla de múltiples órganos y cirrosis hepática.
El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo aseguró que el dirigente indígena ingresó al Sistema Penitenciario Nacional el 29 de septiembre de 2023 y que desde entonces presentó “distintos episodios y síntomas propios de condiciones de Salud alteradas durante varios años”.
Según el comunicado oficial, Rivera estuvo hospitalizado inicialmente en el Hospital Roberto Huembes de la Policía Nacional entre septiembre y octubre de 2023, antes de ser trasladado al penal de Tipitapa, donde continuó bajo atención médica.
Las autoridades indicaron que el 7 de marzo de 2026 el líder miskito fue trasladado nuevamente a un hospital debido a un “obvio deterioro” respiratorio. Los exámenes médicos detectaron neumonía bacteriana causada por Klebsiella pneumoniae, aspergilosis pulmonar, derrame pleural bilateral y posteriormente una infección por la bacteria resistente Stenotrophomonas maltophilia.
El régimen sostuvo que, pese a tratamientos con antibióticos de amplio espectro, fisioterapia pulmonar y alimentación especial, Rivera sufrió complicaciones respiratorias que obligaron a practicarle una traqueotomía y conectarlo a ventilación mecánica invasiva.
Además, el Ministerio de Salud reveló que una tomografía abdominal realizada el 15 de mayo detectó líquido intraabdominal y permitió diagnosticarle cirrosis hepática con lesiones macronodulares.
Denuncias internacionales
La situación de Rivera había generado preocupación internacional en los últimos meses. En mayo de 2026, expertos de Naciones Unidas alertaron sobre informes que apuntaban a que personas desaparecidas forzadamente en Nicaragua pudieron haber muerto bajo custodia estatal en condiciones que podrían constituir tortura. Entre los casos mencionados figuraba el del líder indígena miskito.
En marzo pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos exigió al régimen sandinista la liberación de los presos políticos y manifestó preocupación especial por la situación de Rivera, considerado uno de los casos más graves dentro de la represión política en Nicaragua.
Amnistía Internacional declaró a Brooklyn Rivera “Preso de Conciencia” en diciembre de 2024 y exigió su liberación inmediata e incondicional. Mientras tanto, su hija, Tinniska Rivera, denunció durante meses desconocer el paradero y las condiciones reales de salud de su padre.
Rivera es una de las principales figuras históricas de la lucha indígena miskita en Nicaragua y fue diputado de la Asamblea Nacional antes de ser arrestado por la Policía nicaragüense en medio del aumento de la persecución política contra opositores, periodistas, religiosos y dirigentes sociales impulsada por el gobierno de Ortega y Murillo.
