El presidente Rodrigo Chaves anunció que denunciará ante su homólogo estadounidense, Donald Trump, la extracción ilegal de oro en la zona fronteriza de Crucitas, en el norte de Costa Rica.
El anuncio abre un inédito flanco de tensión con el régimen de Daniel Ortega, al que la administración Chaves toleró con prudencia desde 2022.
Chaves participará el próximo 7 de marzo en Miami en la cumbre de alto nivel denominada “Escudo de las Américas”, convocada por Trump para abordar temas de seguridad regional.
El mandatario costarricense asistirá acompañado de la presidenta electa, Laura Fernández, tras una coordinación con el canciller Arnoldo André.
En conferencia de prensa, Chaves adelantó que aprovechará el encuentro para exponer la situación en Crucitas, donde —según el Gobierno— grupos vinculados al crimen organizado extraen oro de forma ilegal y trasladan material aurífero hacia Nicaragua.
¿Robo de tierra?
“Se están robando la tierra de los costarricenses a granel”, afirmó el ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, al detallar que la actividad minera ilegal afecta cerca de 3,000 hectáreas en la zona fronteriza.
Según explicó, una de las técnicas detectadas consiste en llenar sacos con tierra rica en oro para sacarlos del país y comercializarlos posteriormente.
El Ejecutivo costarricense sostiene que parte de ese material sería procesado y vendido a mercados internacionales, incluida China.
Esto añade una dimensión geopolítica a la denuncia, en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Pekín por recursos estratégicos y cadenas de suministro.
Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente la lista de asistentes al encuentro en Miami, medios internacionales han señalado la posible presencia de otros mandatarios latinoamericanos aliados de Trump.
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San José endurece el tono
La decisión de llevar el caso a un foro internacional marca un endurecimiento del discurso de San José frente a Managua. Las relaciones entre ambos países han atravesado episodios de fricción en los últimos años por temas migratorios, ambientales y de seguridad fronteriza.
Crucitas, donde en el pasado operó un proyecto minero que fue anulado por decisiones judiciales en Costa Rica, se ha convertido en un foco persistente de minería ilegal, con impactos ambientales severos, incluida la deforestación y la contaminación de ríos.
Chaves también aprovechó para criticar a sectores internos que se oponen a cualquier forma de minería en el país, al considerar que esa postura ha dificultado una respuesta estructural al problema.
Tras la cita en Estados Unidos, el mandatario y la presidenta electa viajarán a Chile para asistir a la toma de posesión del presidente José Antonio Kast, prevista para el 11 de marzo.
La denuncia ante Trump podría elevar el perfil internacional del conflicto en Crucitas y añadir presión diplomática sobre Nicaragua en un momento de reacomodo político en América Latina.
