El Congreso de Honduras destituyó al fiscal general, Johel Zelaya, y, en la misma jornada, la presidenta de la Corte Suprema, Rebeca Ráquel Obando, renunció a su cargo para evitar un juicio político.
Ambos hechos ocurrieron durante una sesión legislativa marcada por tensión entre oficialistas y opositores.
Juicio político exprés contra el fiscal general
El Congreso aprobó la destitución de Zelaya con 93 votos de 128 diputados. El proceso se resolvió en dos días desde su apertura.
Diputados de derecha acusaron al exfiscal de favorecer al anterior gobierno durante la campaña electoral. Zelaya rechazó las acusaciones y denunció que el proceso violó el debido proceso.
Tras la votación, el Legislativo nombró a Pablo Reyes como nuevo fiscal general. El funcionario completará el período hasta 2029.
Pueblo hondureño, desde el inicio manifesté mi disposición de someterme al proceso de juicio político con apego al debido proceso. Hoy es evidente que no hubo igualdad de condiciones: he sido juzgado y prácticamente condenado de forma anticipada.
En menos de 48 horas… pic.twitter.com/JvEfwY5vIY
— Johel Antonio Zelaya Alvarez (@jaza_hn) March 26, 2026
Renuncia para evitar proceso en el Poder Judicial
Minutos después de la destitución, Rebeca Ráquel Obando presentó su renuncia irrevocable como presidenta de la Corte Suprema de Justicia.
En una carta al Congreso, explicó que una reforma legislativa redujo sus atribuciones. También indicó que su decisión busca respetar el nuevo marco legal y evitar un juicio político.
La magistrada continuará en funciones como integrante del pleno de la Corte.
El Congreso aceptó su renuncia con 93 votos. Los diputados del partido Libertad y Refundación se abstuvieron.
Nombran sustituto provisional en la Corte Suprema
En la misma sesión, el Congreso aprobó la designación provisional del magistrado Wagner Vallecillo como presidente de la Corte Suprema.
El funcionario deberá convocar al pleno para ratificar su nombramiento. Luego, el Congreso deberá confirmar la decisión y tomarle juramento.
Sesión marcada por tensión política
Durante la jornada, diputados del partido Libertad y Refundación intentaron interrumpir el debate. Sin embargo, personal de seguridad contuvo el acceso a la mesa principal.
La sesión incluyó gritos, empujones y el uso de pitos por parte de legisladores opositores.
Las decisiones del Congreso se produjeron tras el reciente cambio de poder en el país y en medio de un clima de alta tensión política.
