Funcionarios electos del sur de Florida y representantes de la comunidad nicaragüense en Estados Unidos condenaron al Gobierno de Daniel Ortega y advirtieron que su acercamiento con China, Rusia e Irán supone una preocupación para la seguridad estadounidense, durante una conferencia de prensa realizada en el condado de Miami-Dade.
Las declaraciones se produjeron semanas después de que Ortega asegurara que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones presidenciales. Los participantes sostuvieron que la situación nicaragüense debe analizarse no solamente desde la perspectiva de la democracia y los derechos humanos, sino también por sus posibles implicaciones para Estados Unidos.
“Lo que están viendo suceder en Nicaragua es una agresión de los chinos, los rusos, los iraníes”, afirmó la periodista nicaragüense-estadounidense Helen Aguirre Ferré, quien participó en la conferencia.
La comunicadora señaló que los vínculos internacionales del Gobierno nicaragüense deben generar preocupación en Washington.
Aguirre Ferré sostuvo que la situación trasciende las fronteras del país centroamericano. “Así que la libertad de Nicaragua no es solo para liberar al pueblo de Nicaragua; es un interés de seguridad nacional para los Estados Unidos de América”, afirmó.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también ha criticado reiteradamente al Gobierno de Ortega y sus relaciones con países considerados adversarios de Estados Unidos.
Las preocupaciones aumentaron después de las declaraciones ofrecidas por Ortega durante el aniversario de la Revolución Sandinista en Managua. “Aquí no volverán a ver elecciones”, afirmó el gobernante nicaragüense el mes pasado, según el contenido proporcionado. Sus palabras provocaron alarma entre integrantes de la comunidad nicaragüense radicada en el sur de Florida.
La conferencia fue convocada por la supervisora de Elecciones de Miami-Dade, Alina García, quien comparó la posibilidad de los habitantes del condado de decidir libremente si participan en las elecciones con la situación denunciada en Nicaragua.
“El pueblo de Miami-Dade habló”, afirmó García. “Me gustaría que el pueblo de Nicaragua tuviera esa misma oportunidad. Están tomando un camino muy malo”, agregó.
El excanciller nicaragüense Norman Caldera, actualmente exiliado, también participó en el encuentro y reclamó el restablecimiento de elecciones democráticas. “Necesitamos tener elecciones libres”, sostuvo. Caldera consideró que Ortega no estaría dispuesto a participar en unos comicios presidenciales competitivos por temor a perder el poder mediante las urnas.
La situación tiene especial repercusión en el sur de Florida por la numerosa comunidad de origen nicaragüense que reside en esa región. De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos citadas durante la conferencia, alrededor de 138,000 nicaragüenses viven en el sur de Florida, de los cuales aproximadamente tres cuartas partes se encuentran en el condado de Miami-Dade.
