La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó el martes, con 57 votos, la Ley Especial Transitoria para la Participación de la Fuerza Armada de El Salvador en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití, que permitirá al país continuar apoyando las acciones internacionales de seguridad en la nación caribeña.
El Salvador se incorporó en 2024 a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS) en Haití. Sin embargo, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) autorizó en 2025, mediante la resolución 2793, sustituir ese mecanismo por la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), lo que motivó la aprobación de una nueva normativa para mantener la participación salvadoreña.
La colaboración podrá incluir personal militar y civil, aeronaves y otros recursos, de acuerdo con las necesidades de la misión y las capacidades de la Fuerza Armada. La ley establece que la participación salvadoreña tendrá una duración inicial de 12 meses a partir del 2 de octubre de 2026, aunque podrá extenderse mientras continúe la misión internacional o cuando resulte necesario.
Los integrantes del contingente deberán respetar las leyes y costumbres de Haití, además de cumplir las reglas establecidas para la operación internacional. El Salvador conservará su jurisdicción sobre el personal enviado, de conformidad con los tratados internacionales correspondientes. Las adquisiciones del Ministerio de la Defensa Nacional destinadas a equipar, entrenar, preparar y desplegar al contingente tampoco estarán sujetas a la Ley de Compras Públicas.
El decreto aprobado en 2024, cuya vigencia se extiende hasta octubre de 2026, autorizaba la participación militar salvadoreña específicamente para “evacuaciones médicas”. Ese contingente llegó a Haití en enero 2025. Fuerzas militares guatemaltecas también llegaron al mismo tiempo.
La nueva ley ya no limita las labores a esa función y establece que la misión estará integrada por “aeronaves de alta completamente equipadas para misiones específicas con protección de otras aeronaves propias”, además del despliegue de “personal civil y militar de acuerdo con las necesidades de la misión” para colaborar “en las diferentes tareas” desarrolladas en Haití.
La aprobación ocurre mientras el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por seis meses el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas, hasta el 31 de marzo de 2027. La misión enfrenta dificultades para completar su despliegue ante la expansión de los grupos armados. La meta inicial era alcanzar entre abril y octubre los 5,500 efectivos y 50 empleados civiles, pero hasta ahora permanece por debajo de ese objetivo.
La resolución para extender el mandato fue impulsada por Estados Unidos y Panamá y recibió 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones, correspondientes a China, Rusia y Pakistán. La medida mantiene además el respaldo logístico y operativo de Naciones Unidas mediante la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH). Según cifras oficiales estadounidenses, actualmente participan 1,500 elementos en la GSF y se prevé alcanzar los 4,000 efectivos.
Haití enfrenta desde los últimos años una escalada de violencia protagonizada por pandillas armadas que controlan amplias regiones del territorio ante las dificultades de las autoridades locales para contenerlos.
La actual Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) y la anterior Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en Haití han contado con personal como Chad, Kenia, Guatemala, El Salvador, Jamaica, Mongolia y Sri Lanka, además del impulso financiero y logístico de Estados Unidos y Panamá.
