Durante 67 años Cuba ha enviado mercenarios a países de América Latina y el mundo. Fidel Castro tuvo como objetivo principal exportar su modelo revolucionario, desestabilizando gobiernos democráticamente electos e instalando regímenes autoritarios. Una vez que estos gobiernos se consolidaban, Castro cobraba muy caro estos favores.
En abril de 1959, tras los primeros meses de la revolución, Cuba debutó enviando guerrilleros a desestabilizar Panamá y protestar contra Estados Unidos en la zona del Canal.
Cerca de 97 mercenarios cubanos viajaron en la embarcación Mayarí en abril de 1959, con algunas armas, chalecos y equipos de radio. Querían sorprender a las autoridades panameñas, pero fueron ellos los sorprendidos. Fueron capturados, humillados y deportados a La Habana.
En junio de 1959, Fidel Castro volvió a enviar mercenarios a otro país soberano. Cuba intentó desestabilizar la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana. Fue otra experiencia fallida, provocando la muerte de más de 200 militares comunistas.
Las derrotas de Fidel Castro en Latinoamérica
En mayo de 1959, Fidel Castro, inspirado por el internacionalismo sanguinario del Che Guevara, intentó derrocar a Anastasio Somoza en Nicaragua. Aunque fracasó, Cuba seguiría entrenando guerrilleros con planes a futuro.
Cuando en agosto de 1959 Fidel Castro envió a sus matones a Haití, sufrió nuevamente otra derrota, pero esta vez fue más sangrienta, muriendo casi todos sus soldados.
Fidel Castro era un hombre enfermo de poder. Miraba las muertes como un mal necesario. Cada invasión fallida era una lección aprendida. Solo en el primer año de la llamada revolución envió a morir centenares de jóvenes a cuatro países soberanos.
A inicios de 1960, Cuba inspiró, protegió y entrenó a movimientos insurgentes en Colombia. Estos grupos criminales incluyeron a las FARC, el ELN y, en 1974, el Movimiento M-19, del que formó parte el expresidente Gustavo Petro.
Cuba se profesionalizó en el envío de matones a sueldo. En 1963, harto de fracasar en América Latina, Fidel Castro y el Che Guevara empiezan operaciones injerencistas en Argelia y una docena de países en África.
El Che Guevara fue una figura clave
Una especie de enviado especial para «encender la llama revolucionaria» en África. Cuba aprendió a enviar asesores militares, pero también a entrenar terroristas en la isla.
En 1963, Cuba estableció de forma irregular el servicio militar obligatorio. Mediante esto, enviaron a miles de esos jóvenes que cumplían el servicio militar obligatorio a matar gente inocente en África.
Angola fue el primer proyecto victorioso del modelo de mercenarios y asesores cubanos. En 1975, este país logra su independencia de Portugal en la célebre Operación Carlota. Fidel Castro había vendido su modelo a toda África. Miles de cubanos perdieron la vida para construir el ego y la leyenda de Fidel.
Cuba y su modelo injerencista de mercenarios, agitadores profesionales y asesores represivos tuvieron su mayor fracaso en 1966 con la muerte del Che Guevara en Bolivia. Otro pequeño sacrificio que no detendría el ego de Fidel.
El primer gran fracaso de Cuba en Venezuela
En mayo de 1967 la dictadura cubana puso sus ojos en el petróleo de Venezuela. Intentaron apoyar grupos guerrilleros con la operación Machurucuto, pero fueron aplastados.
Finalmente, en el año 2000, Cuba logra consumar su victoria en Venezuela, suscribiendo una alianza en temas de seguridad con el dictador Hugo Chávez. Se estima que unos 23000 mercenarios, asesores de inteligencia y presuntos médicos operaban de forma rotativa en Venezuela.
En teoría, la legislación cubana prohíbe el uso de mercenarios. Según el artículo 135 del nuevo Código Penal, toda persona que participe en actividades militares en territorio extranjero para beneficio personal será castigada con penas de 20 a 30 años, cadena perpetua e incluso pena de muerte.
El Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla
Organizaciones como el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla son versiones light del modelo injerencista cubano. Son organizaciones que incluyen sindicalistas, huelguistas y guerrilleros de toda América Latina. Su objetivo no es construir democracia, sino desestabilizarla e incluso destruirla.
Fidel Castro fue un asesino serial. Durante toda su vida promovió la muerte, la tortura, el robo y el terrorismo organizado dentro y fuera de Cuba.
Hoy Latinoamérica ha dicho basta. La izquierda esta agonizando y el legado de Fidel Castro es solamente un mal recuerdo que solo algunos tiranos y criminales insisten en querer recordar.
