Taiwán refuerza su defensa para disuadir ataques chinos

El viceministro de Relaciones Exteriores, François Wu, aseguró que Taipéi busca elevar el costo de una eventual acción militar de Pekín y evitar una guerra en el estrecho de Taiwán.

Wu Chih-chung, vicecanciller taiwanés.

Taiwán está fortaleciendo sus capacidades de autodefensa y su resiliencia económica para disuadir una eventual agresión de China y evitar un conflicto armado, aseguró el viceministro taiwanés de Relaciones Exteriores, François Wu, durante una entrevista con la cadena francesa France 2.

Wu explicó que la isla enfrenta una creciente presión militar china y sostuvo que Taiwán debe demostrar ante la comunidad internacional que cuenta con la preparación necesaria para defenderse. Según el funcionario, China envió aeronaves militares a la zona de identificación de defensa aérea taiwanesa más de 5,000 veces durante 2025.

El viceministro aclaró que el objetivo de Taiwán no es provocar una guerra con China, sino aumentar sus capacidades defensivas para desalentar cualquier intento de agresión procedente de Pekín.

“Una vez que estalla la guerra, ya es demasiado tarde; todo lo que hacemos es para evitar que la guerra ocurra”, afirmó Wu al explicar la estrategia de prevención impulsada por las autoridades taiwanesas.

El funcionario señaló que el aumento de la inversión de Taiwán en defensa pretende demostrar su determinación de protegerse y enviar un mensaje a Pekín de que cualquier acción militar contra la isla tendría un costo que consideró inaceptable.

Wu también advirtió que una alteración de la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán tendría consecuencias que superarían las fronteras de la isla y afectarían de forma significativa a la comunidad internacional.

Entre las economías que podrían sufrir las consecuencias de un eventual conflicto mencionó a Japón, Corea del Sur y los países del sudeste asiático, además de señalar posibles repercusiones para la economía mundial.

El viceministro sostuvo además que Taiwán nunca formó parte de la República Popular China y rechazó que las aspiraciones de Pekín sobre la isla sean descritas como una “reunificación”. A su juicio, deberían calificarse como una “conquista”.

 

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