El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, aseguró este miércoles que el futuro de la isla no puede ser definido por “fuerzas externas” ni condicionado por el miedo o la división política, durante un discurso por el segundo aniversario de su toma de posesión.
Desde la Oficina Presidencial, Lai sostuvo que la democracia taiwanesa es resultado del sacrificio y esfuerzo de varias generaciones, por lo que pidió a los partidos oficialistas y de oposición mantener la unidad frente a las amenazas externas y defender los intereses nacionales.
“El futuro de Taiwán no debe estar determinado por fuerzas externas ni secuestrado por el miedo, la división o los beneficios a corto plazo . El futuro de Taiwán debe ser decidido colectivamente por sus 23 millones de habitantes”, expresó el mandatario.
Las declaraciones ocurren en medio de las tensiones permanentes entre Taiwán y China, país que considera a la isla, con gobierno democráticamente elegido, como parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr una eventual reunificación.
Lai reiteró que su gobierno está dispuesto a dialogar con Pekín bajo condiciones de “paridad y dignidad”, pero rechazó las estrategias de “frente unido” impulsadas por China, las cuales describieron como intentos encubiertos para influir en la opinión pública taiwanesa y promover la unificación “disfrazada de paz”.
El mandatario también destacó los esfuerzos de su administración para fortalecer la defensa nacional mediante el desarrollo de capacidades militares asimétricas y la aprobación de presupuestos especiales destinados a financiar sistemas de armas estadounidenses que actualmente son evaluados en el Legislativo taiwanés.
“Taiwán debe convertirse en un país que pueda protegerse y defender la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán. Éste es mi compromiso con el pueblo taiwanés, y Taiwán debería demostrar esta determinación a la comunidad internacional”, afirmó Lai durante su intervención.
China ha incrementado la presión militar y diplomática sobre Taiwán en los últimos años, incluyendo maniobras cerca de la isla y reiteradas advertencias contra cualquier movimiento independentista. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su respaldo político y militar a Taipéi, situación que ha elevado las tensiones en la región del Indo-Pacífico.
