Maduro arribó a suelo estadounidense tras un vuelo que aterrizó en una base militar del estado de Nueva York, desde donde fue trasladado en medio de un fuerte despliegue de seguridad. Posteriormente, un convoy lo llevó hasta Manhattan.
Imágenes difundidas muestran al dictador venezolano descendiendo y siendo escoltado por agentes federales. Se lo ve esposado, con sandalias, calcetines blancos y una bolsa en la cabeza, caminando con visibles dificultades.
El traslado incluyó su llegada a las instalaciones de la DEA, siglas en inglés de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, organismo federal clave en investigaciones por narcotráfico y crimen organizado internacional.
Durante el ingreso al edificio, Maduro sorprendió al pronunciar en inglés la frase “Good night, Happy New Year”, un gesto irónico que contrastó con la escena de máxima custodia y que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Las autoridades estadounidenses mantienen bajo reserva los detalles del procedimiento, aunque trascendió que el dictador venezolano será trasladado a un centro de detención federal mientras avanzan los procesos judiciales en su contra.
La llegada de Maduro a Nueva York representa un hecho sin precedentes para la región. Para América Latina, el episodio reconfigura el tablero político y judicial, con posibles efectos directos en investigaciones transnacionales vinculadas al régimen venezolano.
