Colombia acudirá este domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente en una elección que enfrenta dos modelos políticos opuestos y que podría tener repercusiones dentro y fuera del país.
El favorito en varios sondeos es Abelardo de la Espriella, abogado penalista y candidato del movimiento Defensores de la Patria, quien lideró la primera vuelta electoral por delante del senador de izquierda Iván Cepeda. Sin embargo, el resultado sigue abierto debido al peso de los votantes indecisos y la alta abstención registrada en la primera ronda.
La candidatura de De la Espriella ha ganado fuerza con un discurso centrado en la seguridad, el combate al crimen organizado y la reducción del tamaño del Estado. El aspirante promete resolver el conflicto armado interno mediante una ofensiva militar y construir cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo implementado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Durante la campaña, el abogado de 47 años ha cultivado una imagen de liderazgo fuerte y nacionalista. En sus actos públicos suele vestir la camiseta de la selección colombiana y cerrar sus discursos con saludos militares y consignas patrióticas dirigidas a sus seguidores.
Entre sus propuestas más polémicas figuran la salida de Colombia de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y las Naciones Unidas, planteamientos que han generado críticas entre expertos en relaciones internacionales.
Diversos analistas consideran que estas iniciativas podrían debilitar la capacidad diplomática de Colombia en escenarios multilaterales. También advierten que un eventual aislamiento internacional afectaría la posición estratégica del país en la región.
En el ámbito económico, De la Espriella plantea reducir el tamaño del Estado en un 40 %, medida que implicaría una disminución significativa de la burocracia pública. Sus críticos sostienen que la propuesta podría generar fuertes impactos sociales en uno de los países con mayores niveles de desigualdad en América Latina.
El candidato también ha enfrentado cuestionamientos por algunos de sus antiguos clientes como abogado y por investigaciones relacionadas con presuntos vínculos con sectores paramilitares. De la Espriella ha rechazado reiteradamente cualquier acusación y asegura que nunca incurrió en actos ilegales.
Otro de los temas que ha generado debate es su condición de ciudadano estadounidense naturalizado. Aunque la legislación colombiana permite que ciudadanos nacidos en el país ejerzan cargos públicos aun teniendo doble nacionalidad, algunos sectores cuestionan la influencia que podrían tener sus vínculos con Estados Unidos en caso de llegar a la presidencia.
La campaña tomó un nuevo giro después de que el presidente estadounidense Donald Trump expresara públicamente su respaldo a De la Espriella, una acción que fue criticada por legisladores estadounidenses y sectores políticos colombianos que la consideraron una injerencia en el proceso electoral.
Mientras tanto, Iván Cepeda apuesta por la continuidad de las reformas impulsadas por el actual presidente Gustavo Petro, la implementación de acuerdos de paz y el fortalecimiento de programas sociales. El resultado definirá no solo el rumbo político de Colombia durante los próximos cuatro años, sino también el papel que desempeñará el país en el escenario regional.
