La residencia centroamericana del World Tour Las Mujeres Ya No Lloran de Shakira generó un impacto económico estimado en $110 millones en El Salvador. Así lo informaron la productora Two Shows y el Gobierno salvadoreño.
El espectáculo reunió a más de 144,000 asistentes en 5 conciertos con entradas agotadas. Además, atrajo visitantes nacionales e internacionales, lo que impulsó el turismo y el comercio.
Más de 144 mil asistentes y alta presencia internacional
La serie de conciertos consolidó a El Salvador como destino regional de grandes eventos musicales. Los organizadores reportaron asistencia total en cada fecha.
El público incluyó viajeros de otros países de Centroamérica y de la diáspora salvadoreña. Este flujo fortaleció la actividad económica durante los días del evento.
Hoteles con ocupación del 100 %
Durante los conciertos, la ocupación hotelera alcanzó el 100 % en la zona metropolitana y en destinos de sol y playa.
Los alojamientos de corta estancia también reportaron reservas completas. En otros puntos turísticos del interior, la ocupación rondó el 80 %.
Estas cifras reflejan un movimiento turístico extendido en todo el país.
Restaurantes y servicios reportan alta demanda
El sector gastronómico registró reservas totales en restaurantes del área metropolitana y zonas costeras. En destinos del interior, la demanda osciló entre 60 % y 80 %.
Asimismo, operadores turísticos, transporte y comercios reportaron mayor actividad. El evento activó la cadena de servicios vinculada al turismo.
Cómo se calcula el impacto económico
La estimación de $110 millones incluye el gasto de visitantes extranjeros y nacionales. También incorpora la logística del espectáculo y la contratación de proveedores locales.
Además, el cálculo considera la ocupación hotelera y patrones de consumo similares en eventos masivos de América Latina.
Según los datos oficiales, el impacto abarca actividades previas, durante y posteriores a los conciertos.
Eventos internacionales impulsan la economía
Las autoridades señalaron que los espectáculos de gran escala dinamizan la economía y generan empleo temporal. También fortalecen la proyección internacional del país.
Con esta residencia artística, El Salvador refuerza su posicionamiento como sede de conciertos internacionales y eventos de alto nivel en la región.
