Los comerciantes chinos también ahogan a los comerciantes locales en Belice

La expansión acelerada en dos décadas desplaza tiendas locales y genera debate sobre soberanía económica y dependencia externa, un fenómeno que se repite en otros países centroamericanos.

Fotos de varios negocios chinos en Belice.

El sector minorista de Belice atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente, marcada por la expansión acelerada de negocios de origen chino que hoy dominan el mercado de abarrotes en el país, un fenómeno que ya ocurre en Honduras, El Salvador y Nicaragua.

Lo que comenzó como un cambio gradual en la década de 1990 evolucionó en menos de 20 años hacia una reconfiguración estructural que impacta precios, competencia y distribución del poder económico.

Una investigación titulada “Superados en precio y en número”, publicada por Breaking Belize News, señala que empresarios chinos aprovecharon capital transnacional, redes familiares y cadenas de suministro eficientes para consolidar su presencia en casi todos los distritos.

Encuestas realizadas para el estudio indican que el 62 % de los consultados ha observado el cierre o reemplazo de tiendas beliceñas por establecimientos chinos, mientras que el 90 % de las tiendas de comestibles serían actualmente de propiedad china, según estimaciones citadas por el académico Dorian Barrow.

El fenómeno tiene raíces históricas. A finales de los años 80 y principios de los 90, políticas migratorias y de inversión facilitaron la residencia y ciudadanía a inversionistas extranjeros. Con el tiempo, la inversión inicial en sectores productivos dio paso a un giro hacia el comercio minorista. Exautoridades locales, como el historiador Héctor Silva, sostienen que desde 2008 comenzó un desplazamiento visible de comerciantes tradicionales en localidades como San Ignacio y Santa Elena.

Además del impacto comercial, analistas advierten implicaciones geopolíticas vinculadas a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) impulsada por China desde 2013.

Las importaciones desde ese país crecieron 118 % entre 2020 y 2024, al pasar de aproximadamente 226.4 millones de dólares beliceños ($112 millones) a 494.8 millones de dólares beliceños ($246 millones), según datos oficiales. Para críticos, esta dependencia podría afectar la soberanía económica y limitar la capacidad de negociación del Estado beliceño.

No obstante, economistas como Philip Castillo reconocen beneficios para los consumidores, como mayor variedad de productos y precios más bajos gracias a compras al por mayor y eficiencia logística. Sin embargo, el 38.6 % de los encuestados propone apoyo financiero a empresarios locales como principal solución, seguido por limitar la propiedad extranjera en ciertos sectores (32 %) y reforzar regulaciones fiscales (20.7 %).

El debate en Belice refleja así un dilema mayor: equilibrar apertura comercial y competitividad con protección del emprendimiento nacional y autonomía económica.

 

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