Las tiendas chinas en Centroamérica: Alerta por el daño económico y el desplazamiento de las empresas locales

La expansión del comercio chino en Centroamérica y el aumento de importaciones de bajo costo han encendido alertas en sectores empresariales y productivos, que advierten sobre un creciente desequilibrio comercial, pérdida de competitividad y desplazamiento progresivo de empresas locales en varios países de la región.

La llegada masiva de tiendas chinas cargadas de mercancías baratas provenientes del gigante asiático está generando una profunda preocupación en Centroamérica. Detrás de los precios bajos, expertos y gremios identifican una amenaza silenciosa para el empleo regional. La inundación de estos productos desplaza gradualmente a la manufactura local y debilita la estabilidad financiera de las industrias nacionales.

El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá (naciones con relaciones diplomáticas con la República Popular China) perciben, a diferentes escalas, este fenómeno comercial como una bomba de tiempo económica y social. 

La desaparición de fábricas locales reduce la capacidad productiva propia y eleva la dependencia hacia los mercados externos. Además, los comercios de chinos han desplazado en los mercados locales a pequeños y medianos comerciantes, lo que complica la escena. Por un lado el consumidor percibe presuntos beneficios para sus menguadas economías familiares, pero el problema va más allá y se torna en un riesgo generalizado para la economía de cada nación. 

Ante este panorama, los gobiernos afrontan el reto urgente de revisar el impacto real de sus acuerdos bilaterales. Y tarde o temprano, ante el impacto y las presiones sociales, tendrán que reaccionar y abordar la problemática. El tejido social y económico lo demandará

El Congreso de Honduras y la orden de fiscalizar el capital chino

El Congreso Nacional de Honduras aprobó, hace un par de semanas, una supervisión integral sobre los establecimientos comerciales de origen chino debido a sospechas de irregularidades operativas. 

Los diputados basaron esta medida en denuncias sobre violaciones a los derechos de propiedad intelectual y evasión de normas tributarias locales. Asimismo, existen dudas severas sobre el cumplimiento de estándares sanitarios, migratorios y de seguridad en redes de telecomunicaciones estratégicas.

El doctor Evan Ellis, un académico del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, calificó esta acción regulatoria como una reacción comprensible. 

Según el especialista en asuntos de Latinoamérica, las corporaciones de ese país asiático arrastran un historial complejo de incumplimiento normativo en entornos con débil aplicación de la ley.

Almacén China Depot, uno de los comercios “invasores” en Gutemala.

El analista explicó a Centroamérica360 que estas firmas buscan maximizar ganancias mediante el ahorro extremo de costos logísticos y operativos internos. 

Cuando las instituciones del Estado carecen de transparencia, el beneficio económico se concentra únicamente en las empresas asiáticas y en las élites políticas.

“El tiempo nos ha dado la razón: la apertura de mercado con China se manejó bajo falsas promesas económicas que terminaron castigando a nuestros productores de camarón”, dijo Tomás Zambrano, presidente legislativo.

“Se abandonaron lazos comerciales históricos por un modelo asimétrico donde el comprador asiático impuso precios de miseria. Como presidente de este Congreso, mi prioridad es legislar para proteger el empleo nacional y rescatar la capacidad productiva de nuestras familias, no para abrirle las puertas a importaciones masivas que nos vuelven netamente dependientes”, justificó el político.

Microempresas de El Salvador sufren por la invasión de grandes tiendas mayoristas

La proliferación de macro-comercios conocidos como “China malls” debilita directamente a los distribuidores y minoristas del Centro Histórico de San Salvador, uno de los epicentros turísticos del país. 

La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) ha emitido una alerta formal por la pérdida de empleos derivada de esta competencia que para muchos empresarios es desleal. 

Los pequeños textileros locales no pueden igualar los precios de las mercancías importadas a gran escala desde Pekín.

El control del mercado salvadoreño por parte de las marcas del país asiático muestra cifras críticas en sectores clave de consumo:

Grandes cadenas minoristas de la región actúan ahora como simples facilitadores y distribuidores de estos productos importados. Como resultado, la economía nacional sufre una transición negativa desde un modelo productivo hacia una dependencia absoluta de la manufactura extranjera.

Crisis del camarón en Honduras revela el fracaso de las promesas diplomáticas

La ruptura de lazos con Taiwán y la apertura de relaciones con Pekín en 2023 arruinó al sector acuícola hondureño. El gobierno del país asiático exigió la compra del marisco bajo márgenes de precios fijados unilateralmente por sus compradores estatales. Los acuicultores locales no lograron competir bajo esas condiciones de mercado tan asimétricas y restrictivas.

Las autoridades hondureñas priorizaron decisiones geopolíticas sin un sustento económico real, cuyo costo financiero absorbieron los productores de camarón. La falta de una marca país fuerte impidió que los exportadores centroamericanos posicionaran sus lotes agrícolas frente a competidores más cercanos como Vietnam.

“En América Central se notan los mercados chinos al por menor con capital chino, como China Depot, HiperAsia y en Nicaragua hay casi 400 de este tipo de tiendas”, explicó el Dr. Ellis. 

“En Honduras hay algo muy parecido y el problema es que cuando uno abre la puerta, especialmente en un tratado comercial, que hay un incentivo en China de aprovechar esta apertura no solo de enviar productos, sino buscar captar el valor agregado con tiendas, estableciendo sus propios comercios con ventajas de importar productos de China cuando son importados por los mismos chinos. Entonces esto es resultado no solo el desplazamiento de productos locales, sino que desplaza a empresarios”, añadió el académico estadounidense.

Tratado de libre comercio en Nicaragua agudiza el déficit financiero

El acuerdo comercial entre la Nicaragua de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo con China no corrigió las desigualdades económicas entre ambas naciones, sino que expandió la brecha de manera drástica. 

Los datos oficiales reflejan que el país centroamericano exportó apenas $70 millones hacia el mercado asiático. En contraste, las importaciones de bienes manufacturados desde la nación asiática superaron los $1,500 millones.

Invasión de negocios chinos afecta a comerciantes en Honduras (imagen de archivo utilizada con propósitos ilustrativos).

Los economistas locales afirman que el Tratado de Libre Comercio anuló los incentivos para desarrollar la industria manufacturera nicaragüense. La relación se consolidó bajo un esquema puramente proveedor de materias primas sin valor agregado. Las agencias estatales de promoción carecen de los recursos necesarios para posicionar volúmenes pequeños frente a la gigantesca demanda del comprador asiático.

China solo compra el 1.31% de las exportaciones centroamericanas

La base de datos estadísticos COMTRADE, de la ONU, revela que las exportaciones totales de Centroamérica hacia China equivalen solo al 1.31 % de sus ventas mundiales. 

Por el contrario, las compras de mercancías a ese país representan el 17.04 % de las importaciones globales del istmo. 

La región gasta cerca de 17 dólares en productos asiáticos por cada dólar que logra vender a ese mercado. Esta asimetría generó un déficit comercial conjunto que supera los $17,500 millones.

El Banco Central de Reserva de El Salvador reportó que en 2025 las importaciones desde China marcaron un récord de $3,566.2 millones. En contraste, las exportaciones salvadoreñas apenas sumaron $49.9 millones en ese mismo período. 

Durante el primer trimestre de 2026, las ventas hacia el país asiático cayeron un 90.2% debido a la cancelación de compras de azúcar. Esto demuestra que la apertura comercial internacional sin un marco legal fuerte precariza la economía y destruye el tejido empresarial regional.

El mal negocio de la región con China

La disparidad comercial de los países centroamericanos con China tiene su raíz, en diferentes momentos, con la alineación de diferentes gobiernos con el país asiático. 

Las relaciones diplomáticas fueron establecidas en medio de coyunturas internacionales económicas y entre ofrecimientos de sueños por parte de Pekín.

“Creo que especialmente para América Central sí es un muy mal negocio. Lo que yo veo es que China vende sueños, de enriquecerse con exportar a China, de enriquecerse por asociarse con una empresa china aprovechando las conexiones locales del amigo de la hermana de la cuñada del presidente y todo esto, pero al final, generalmente en todos los casos no han salido bien”, sustentó Ellis en una entrevista con Centroamérica360.

La semana pasada, el investigador presentó en San Salvador datos sobre el impacto chino en la economía local. En una actividad de Asociación Salvadoreña de Industriales (una de las gremiales privadas más pujantes y representativas de El Salvador), lanteó en blanco y negro su tesis sobre el “daño y desplazamiento económico” en el aís con la invasión asiática. 

“¿Quién se beneficia?”, preguntó. Los asistentes coincidieron con él: ¡China!

China es especialista en ofrecer esperanzas. Recurre a tratados comerciales, promesas de inversión, ayuda sensible. Pero la experiencia demuestra que las “bondades” de China no llegan a Centroamérica. 

“Hay una realidad objetiva en todos los países donde China tiene relaciones en la región y es que su nivel de inversión y compras de productos en la región es mínimo, ínfimo”, sentenció Ellis.

“Por el contrario, han aumentado exponencialmente sus ventas a la región. ¿Fue un mal negocio la decisión de establecer relaciones con China para Centroamérica?”, se preguntó. Pareciera que sí.

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