La evasión y el abuso fiscal continúan drenando miles de millones de dólares de las economías centroamericanas cada año. Un informe de la organización Oxfam estima que la región pierde más de $17,465 millones anuales por impuestos no pagados, una cifra que limita la capacidad de los gobiernos para financiar programas sociales, infraestructura y servicios públicos.
El problema ocurre en medio de una recaudación tributaria que sigue rezagada frente a otros bloques económicos. Mientras los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recaudan en promedio el 32.4 % de su Producto Interno Bruto (PIB), Centroamérica apenas alcanza el 20.6 %, según datos retomados por Oxfam y organismos regionales.
El informe “Más recursos para más derechos”, elaborado por Oxfam, advierte que gran parte de las pérdidas fiscales en Centroamérica provienen de evasión tributaria, debilidades en la fiscalización y mecanismos de abuso fiscal utilizados por empresas y contribuyentes de altos ingresos.
La organización sostiene que, si los países centroamericanos lograran acercarse a los niveles de recaudación de la OCDE, la región podría aumentar sus ingresos fiscales en unos $30,400 millones al año. Según el análisis, esos recursos permitirían ampliar inversiones en salud, educación, seguridad e infraestructura pública.
A esto se suma un problema estructural señalado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): la baja captación del impuesto sobre la renta. El organismo indicó en su informe Panorama Fiscal 2026 que en todos los países centroamericanos el impuesto sobre la renta de personas físicas representó menos del 0.5 % del PIB en 2023.
La Cepal también alertó sobre los altos niveles de evasión en algunos países. El Salvador registró una evasión estimada del 36.1 % en el impuesto sobre la renta, mientras que República Dominicana alcanzó el 57.1 %, una de las cifras más elevadas de América Latina.
El estudio regional indica además que los sistemas tributarios centroamericanos dependen en gran medida de impuestos indirectos como el IVA, que afectan por igual a toda la población sin diferenciar niveles de ingresos. Esto, según los organismos, reduce la progresividad fiscal y dificulta combatir la desigualdad.
Pese a algunos avances en digitalización y facturación electrónica en países como El Salvador y Costa Rica, tanto la Cepal como Oxfam coinciden en que Centroamérica aún enfrenta el reto de ampliar la base tributaria, reducir la evasión y fortalecer la capacidad de los Estados para financiar políticas públicas de largo plazo.
