El Salvador extendió por hasta 6 años el estado de emergencia zoosanitaria por el gusano barrenador del ganado, en medio de la falta de actualización pública sobre el avance de la enfermedad en el país.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) publicó en el Diario Oficial del 30 de enero de 2026 un acuerdo ministerial que prorroga la medida, la cual entrará en vigencia cuando finalice el decreto emitido el 20 de febrero de 2025, fecha en que se declaró la primera alerta tras la reaparición del parásito. El documento fue firmado por el viceministro de la institución, Óscar Domínguez.
La disposición establece que la vigencia del estado de emergencia podrá reducirse o ampliarse dependiendo de la evolución epidemiológica y de los resultados de las medidas sanitarias implementadas, con base en informes técnicos que emita el MAG.
Sin embargo, la cartera de Estado no ha actualizado públicamente el número de casos. El último dato disponible, divulgado por el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), indicaba que al 28 de junio de 2025 se contabilizaban 2,973 casos en el territorio salvadoreño.
A nivel regional, hasta la primera semana de julio se reportaban 98,986 casos, según un seminario organizado por la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana (SE-COMISCA).
Medidas vigentes
El nuevo acuerdo mantiene en ejecución las disposiciones contenidas en el Acuerdo Ministerial N.° 16, emitido el 30 de enero de 2025, específicamente del numeral 2 al 25, siempre que no contravengan la normativa vigente.
Entre las medidas se incluye la obligación de cualquier persona de reportar al MAG casos sospechosos de gusano barrenador; se autoriza el ingreso de las autoridades a establecimientos dedicados a la crianza, reproducción o sacrificio de especies pecuarias; y se permite delimitar zonas de contención, entre otras acciones sanitarias.
El gusano barrenador reapareció en El Salvador en diciembre de 2024 en el distrito de Sociedad, en Morazán Sur, tres décadas después de que la enfermedad fuera erradicada del país.
El resurgimiento ha sido atribuido al cambio climático. De acuerdo con reportes regionales, las altas temperaturas facilitaron que la mosca Cochliomyia hominivorax cruzara la selva del Darién hacia Panamá y luego se expandiera por Centroamérica hasta México.
Las larvas del gusano barrenador se alimentan de tejido vivo en animales de sangre caliente, incluidos humanos, ganado y mascotas. Pueden invadir heridas abiertas o cavidades como nariz, boca y oídos.
En humanos generan fiebre, dolor, secreción purulenta y presencia visible de larvas; en animales, provocan pérdida de apetito, agitación, mal olor en la herida y cambios de comportamiento.
