Centroamérica bajo presión global: crecimiento caería a 2.2 % debido a tensiones geopolíticas y mercados más débiles

El encarecimiento del petróleo, la desaceleración global y el menor comercio impactan a economías altamente dependientes del exterior.

El alza global de los alimentos presiona el costo de vida de la región.

Centroamérica enfrentará un 2026 más desafiante, marcado por conflictos geopolíticos, inflación global y menor dinamismo económico. Según la CEPAL, la subregión crecería apenas un 2.2 %, reflejando una desaceleración en comparación con el año anterior.

Uno de los principales factores es el aumento del precio del petróleo, que llegó a ubicarse hasta un 74 % por encima del promedio de diciembre de 2025. Este incremento impacta directamente en países que dependen de importaciones de combustible. Por eso, eleva los costos de transporte, producción y servicios.

A esto se suma el alza global de los alimentos, que presiona el costo de vida en una región donde gran parte del ingreso familiar se destina a productos básicos. En consecuencia, reduce el poder adquisitivo y afecta el consumo.

El contexto internacional también juega en contra. La desaceleración de economías como la Zona Euro, China e India reduce la demanda de exportaciones centroamericanas, uno de los motores clave de crecimiento.

Además, el comercio mundial perderá impulso. La OMC proyecta un crecimiento de apenas 2.7 % en 2026, frente al 4.7 % de 2025, lo que limita las oportunidades para economías pequeñas y abiertas.

En paralelo, las condiciones financieras siguen siendo restrictivas, lo que reduce el acceso al crédito. Además, esto frena la inversión y afecta la expansión económica.

La CEPAL estima que el empleo crecería solo un 1.1 % en 2026, mientras que la inversión se mantiene moderada, reflejando un entorno de bajo dinamismo.

La CEPAL estima que el empleo crecería solo un 1,1% en 2026.

Aun así, algunos países como Guatemala y Honduras podrían crecer cerca del 4 %, impulsados por remesas y consumo interno. Sin embargo, el promedio regional sigue condicionado por factores externos.

En el resto de América Latina, el panorama es igualmente dispar: Sudamérica crecería en torno al 2.4 %, mientras que el Caribe alcanzaría hasta un 5.6 %, impulsado principalmente por economías específicas como Guyana. Sin embargo, al excluir estos casos, el crecimiento caribeño sería mucho menor, evidenciando un escenario regional de bajo dinamismo.

El panorama evidencia la alta dependencia de Centroamérica frente al contexto global. En ese entorno, los conflictos, la inflación y el menor comercio continúan marcando el ritmo económico de la región.

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